Nota del editor: Sigue toda la emoción del Clásico Mundial de Béisbol en nuestro sitio especial.
Nueve años después de celebrar el campeonato del Clásico Mundial de Béisbol con Estados Unidos en el Dodger Stadium en 2017, Nolan Arenado experimentó una victoria aún más significativa el sábado en el Estadio Hiram Bithorn. La dramática victoria de Puerto Rico 4-3 sobre Panamá en entradas extras, ante más de 18,000 fanáticos, superó aquella conquista con el equipo estadounidense.
Arenado, de 34 años y con madre oriunda de Guayama, expresó su asombro el lunes por la reacción de la afición puertorriqueña tras el cuadrangular decisivo de Darell Hernáiz. La celebración se extendió tanto en el terreno de juego como en las gradas, donde los aficionados corearon “Preciosa” a todo pulmón.
“Para mí el sábado fue algo que abrió mis ojos”, declaró Arenado en conferencia de prensa previo al partido de Puerto Rico contra Cuba. “Ver al país unido y ver la pasión y el amor. El juego había terminado, y todavía había tanta gente allí desde el primer lanzamiento. No podía creer lo que veía. Significa mucho”, añadió.
Aunque aún no ha logrado un hit en dos partidos, Arenado impulsó la primera carrera de Puerto Rico con un toque de sacrificio con las bases llenas, cuando el equipo perdía 2-1.
“El estilo de béisbol que se juega aquí se trata de ganar, y ojalá más equipos, y ojalá el juego fuera más como este, esa sensación de que lo único que importa es si contribuyes a la victoria, porque así es como se saca lo mejor de la gente, y así es como todos se involucran. No conseguí un hit. Solo conseguí un toque de sacrificio y la forma en que me trataban era como si hubiera bateado un jonrón ganador. Es increíble lo que hacen aquí”, agregó.
Arenado también formó parte del equipo de Estados Unidos que llegó a la final del Clásico 2023, donde perdió contra Japón en Miami.
Para esta edición, el 10 veces ganador del Guante de Oro y cinco veces Bate de Plata decidió honrar sus raíces al vestir el uniforme de Puerto Rico.
El sábado, según sus declaraciones, fue una confirmación de que tomó la mejor decisión.
“Obviamente he jugado algunos partidos importantes en este torneo, y se ha vuelto muy ruidoso. Hay algo diferente en hacerlo aquí y ver la alegría y los cánticos después. Es difícil explicar y poner en palabras la sensación que tienen. Es algo que no se ve. Estoy muy agradecido de estar aquí. Me alegro de haber tomado esa decisión. El sábado, para mí, solo vi la alegría; vine aquí para eso. Todos los muchachos me advirtieron que sería así, pero superó mis expectativas sin duda”, sentenció.
Puerto Rico buscaba el lunes asegurar su pase a los cuartos de final contra Cuba.
