El estado de Arizona ha visto pospuesto el voto final de su ley de programa debido a una moción de orden presentada por el Partido Socialista (PS) de la oposición. La votación, que debía realizarse antes del 1 de abril, se ha retrasado, afectando la entrada en vigor de varias reformas previstas.
Entre las reformas afectadas se encuentra el aumento de los impuestos especiales sobre el gas natural y el fuelóleo, originalmente programado para el 1 de abril. Un incremento similar para la gasolina y el diésel está previsto para el 1 de enero de 2027.
Axel Ronse, del partido N-VA, reconoció que “quien no hace nada no comete errores”, indicando que Arizona se comprometió a no solicitar un voto final hasta recibir el dictamen de los interlocutores sociales. El plazo para recibir este dictamen finaliza el 31 de marzo. Si la Cámara no lo recibe en esa fecha, la mayoría gobernante ha declarado que volverá a incluir la ley de programa en la agenda de la próxima semana.
La oposición ha criticado este proceso como un ejemplo de “aficionamiento”, señalando que la solicitud de dictamen se envió “en el último minuto, pocas horas antes del inicio de nuestros intercambios” en comisión, según Pierre-Yves Dermagne, líder del grupo parlamentario del PS. Sarah Schlitz (Ecolo-Groen) lo calificó de “incomprensible”, mientras que Alexia Bertrand (Anders) enfatizó la importancia de considerar la concertación social. Sofie Merckx (PTB) recordó la relevancia del texto, que incluye el aumento de los impuestos especiales sobre el gas.
En un comunicado, el PS describió la situación como un “verdadero disfuncionamiento en la forma en que Arizona gobierna”, argumentando que revela un gobierno desorganizado, incapaz de gestionar sus propios textos legislativos, pero ansioso por hacer pagar la factura a trabajadores, pensionistas y clases medias.
