La ciudad de Arnsberg, en Alemania, ha generado debate en torno a sus prioridades de inversión. Barbara Nadol ha expresado su sorpresa y preocupación ante los planes de la ciudad, especialmente en lo que respecta a la construcción de una fuente ornamental en la plaza de Neheim, con un costo estimado de 250.000 euros.
Si bien Nadol reconoce la importancia de un entorno urbano atractivo, cuestiona la asignación de recursos en un contexto donde existen necesidades básicas insatisfechas. Menciona el caso de madres que retiran a sus hijos de la escuela durante los recreos para que puedan usar el baño en casa, debido al estado deplorable de las instalaciones sanitarias escolares. Esta situación, que se prevé continúe en 2026, es motivo de gran preocupación.
“Un requisito básico para una vida escolar digna”
Mientras los estudiantes se enfrentan a estas condiciones, se destinan sumas considerables a proyectos de entretenimiento como una fuente, que Nadol considera innecesarios e insostenibles. Subraya que, aunque una fuente pueda ofrecer un breve respiro en días calurosos, el acceso a baños limpios y funcionales en las escuelas es fundamental para garantizar una educación digna.
Nadol enfatiza que si la política y la administración realmente valoran a los niños y jóvenes, sus decisiones deben reflejarlo. Las inversiones en educación, higiene e infraestructura básica deben tener prioridad sobre proyectos de prestigio o embellecimiento.
La situación de los baños escolares es solo un ejemplo de las muchas carencias que afectan a las escuelas de la ciudad. Faltan instalaciones sanitarias en buen estado, espacios adecuados, equipamiento moderno y mobiliario apropiado. En algunos casos, los estudiantes de quinto grado hasta decimotercero grado utilizan sillas del mismo tamaño.
Nadol concluye que, mientras persistan estos problemas fundamentales, proyectos costosos como la fuente ornamental son difíciles de justificar.
