Lo que comenzó hace casi cinco décadas como una iniciativa poco convencional en Estados Unidos terminó por transformar una zona marina con escasa presencia animal en un espacio frecuentado por diversas especies. La historia se remonta a 1978, cuando las autoridades de Yarmouth, en el estado de Massachusetts, buscaron alternativas para mejorar las condiciones de un sector de Nantucket Sound cuyo fondo estaba compuesto mayormente por arena y carecía de formaciones naturales para proteger a los peces, según detallan La Nación y Clarín.
El origen del arrecife artificial en Massachusetts
Para llevar a cabo el proyecto, el Departamento de Recursos Naturales local, con el apoyo de la División de Pesca Marina de Massachusetts, impulsó la construcción del primer arrecife artificial autorizado de ese tipo en el estado. El área permitida abarca unas 127 acres, lo que equivale a más de 50 hectáreas, situada a unos 3,5 kilómetros de la desembocadura del río Bass.
El método de construcción y la estabilidad de las estructuras
El sistema ideado por los especialistas consistía en agrupar entre tres y cinco neumáticos usados, rellenarlos con hormigón y colocarlos en distintos sectores del fondo marino para formar unidades pesadas. De acuerdo con La República, el peso del hormigón cumplió una función fundamental al actuar como lastre para evitar que las corrientes desplazaran las cubiertas, diferenciándose así de otros proyectos donde los neumáticos terminaron dispersándose.

Las inspecciones submarinas realizadas décadas más tarde por buzos e investigadores comprobaron que las estructuras habían sufrido poco desplazamiento y que los sectores con mayor concentración de módulos registraban una presencia más importante de animales.
Resultados y evolución del proyecto a lo largo de los años
Con el paso del tiempo, el arrecife cumplió su función como hábitat. Un relevamiento de la División de Pesca Marina registró un total de 11 especies de peces y 10 especies de invertebrados. Entre los organismos identificados figuran la lubina negra, scup, tautog, calamares, mejillones azules, caracoles marinos, langostas, cangrejos, anémonas, almejas y esponjas.

El proyecto no se detuvo en su etapa inicial. Las autoridades realizaron ampliaciones y nuevas incorporaciones en 1981, 1995 y 1998. Más tarde, desde 2014, el sitio volvió a habilitarse para sumar más de 17.000 toneladas de materiales procedentes de obras y proyectos públicos, como las 2.210 yardas cúbicas agregadas en 2020.
Sin embargo, con el avance en el conocimiento sobre el impacto ambiental de los residuos, los responsables modificaron los materiales utilizados. Actualmente ya no se emplean neumáticos y se priorizan opciones como el granito y el hormigón limpio. Los especialistas destacan que el éxito del proyecto estuvo ligado a una planificación adecuada, a estructuras sujetas y a un monitoreo constante, por lo que recalcan que la experiencia no representa una autorización para desechar cubiertas en el mar.
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