El grupo austriaco suministra componentes clave para la infraestructura energética. La necesidad de inversión es elevada y se presentan oportunidades para los inversores.

La compañía provee principalmente a los principales actores de la industria global de energía y tecnología eléctrica. Entre sus clientes más importantes se encuentran corporaciones como Siemens Energy, GE Vernova y AB. Asta emplea a alrededor de 1.400 personas y produce componentes de cobre para la infraestructura de red en seis ubicaciones, incluyendo Austria, Brasil, India y China. Sus productos se utilizan principalmente en transformadores de alta tensión y generadores, y cada vez más en centros de datos.
Hace menos de un mes, la empresa realizó su salida a bolsa con gran éxito. Al inicio de las operaciones, las acciones subieron a 43 euros, un aumento del 46 por ciento con respecto al precio de emisión de 29,50 euros, que se situaba en el extremo superior del rango previsto. Tras la asignación, la participación libre en el mercado rondó el 39 por ciento. El empresario austriaco Michael Tojner sigue siendo el accionista mayoritario de Asta, con aproximadamente el 55 por ciento de las acciones. Tojner también es conocido en Alemania como un importante accionista del fabricante de baterías Varta, que atraviesa dificultades financieras. Alrededor del 40 por ciento de los ingresos netos de la oferta pública inicial de Asta se destinará a la expansión de la capacidad de producción. Aproximadamente el 20 por ciento de los fondos se utilizará para ampliar las actividades de reciclaje, incluyendo la expansión de la plataforma de reciclaje y fundición existente en Brasil y el desarrollo de capacidades similares en Europa. Otro 20 por ciento se destinará a la amortización de deudas, mientras que el 20 por ciento restante de los ingresos de la emisión se utilizará para fortalecer la flexibilidad financiera.
Un cliente importante ha invertido
Siemens Energy, que adquiere componentes de cobre para transformadores a Asta, actuó como inversor ancla y suscribió acciones por un valor de 25 millones de euros. El negocio de Asta está en auge. En los primeros tres trimestres del año fiscal 2025, los ingresos aumentaron un 12,1 por ciento. Para el conjunto del año, se espera una facturación de 680 millones de euros, con un resultado operativo (Ebitda) de entre 45 y 47 millones de euros. A largo plazo, Asta aspira a una facturación anual de más de mil millones de euros y a una tasa de crecimiento anual media de un dígito. Según un estudio de la Fundación Hans-Böckler, se necesitan inversiones de alrededor de 650.000 millones de euros en la red eléctrica alemana para el año 2045.
Actualmente, en Alemania se está construyendo, por ejemplo, la línea de transmisión de energía SüdLink, que transportará electricidad eólica verde desde el norte hacia el sur industrializado del país a través de una línea de transmisión de corriente continua de alto voltaje de unos 700 kilómetros de longitud. Asta suministra componentes para las estaciones convertidoras a lo largo de la ruta. Dada la necesidad mundial de inversiones en la infraestructura energética, la redacción considera que todavía existe margen para la valoración.
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