La política mexicana se encuentra en el ojo del huracán, con acusaciones de un supuesto ataque interno a la llamada Cuarta Transformación (4T). Según fuentes, este ataque no se manifiesta a través de métodos convencionales como invasiones militares, sino mediante una infiltración estratégica destinada a desestabilizar el proyecto de gobierno.
Se habla de la presencia de “topos” en todos los niveles del poder, desde puestos modestos hasta las altas esferas de Palacio Nacional. Estos infiltrados, según se denuncia, buscan socavar los pilares de la 4T, desacreditar al gobierno actual y revertir los logros alcanzados desde 2018, año en que Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidencia.
El detonante de esta controversia es la publicación inminente de un libro escrito por Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico de la Presidencia. En esta obra, Scherer acusa a Jesús Ramírez Cuevas, actual coordinador de asesores de la Presidencia y exvocero de AMLO, de presuntos vínculos con el robo de combustible y de utilizar fondos ilícitos para financiar campañas electorales de Morena.
Ramírez Cuevas ha negado categóricamente estas acusaciones, calificándolas de un ataque orquestado contra la 4T, el expresidente López Obrador y la actual mandataria, Claudia Sheinbaum. Asegura que no ha participado en el financiamiento de campañas ni promovido el financiamiento privado, y desafía a sus detractores a presentar pruebas ante las autoridades competentes.
Jesús Ramírez Cuevas, coordinador de asesores de la Presidencia. Foto: Gabriel Pano/EL UNIVERSAL
Las acusaciones se extienden más allá de la esfera política, señalando presuntos sabotajes en proyectos emblemáticos como el Tren Maya, el Interoceánico, el Aeropuerto Felipe Ángeles y la refinería de Dos Bocas. Incluso se menciona la posible participación de estos “topos” en la violencia en Sinaloa y la desaparición de mineros.
El ambiente político se caldea, con denuncias sobre presuntos actos de corrupción que involucran a figuras como Gerardo Fernández Noroña y Adán Augusto López. La situación ha generado un clima de desconfianza y polarización, alimentado por filtraciones y acusaciones cruzadas.

Gerardo Fernández Noroña. Foto: Andrea Murcia/ Cuartoscuro
La controversia ha desatado un debate sobre la existencia de fuerzas ocultas que buscan desestabilizar el gobierno de la 4T y regresar al país a un modelo político y económico anterior.
