Una constructora de Victoria, Australia, se ha visto obligada a cerrar sus puertas debido a una deuda de 2 millones de dólares australianos, tras el rechazo de la Oficina Australiana de Impuestos (ATO) a un plan de rescate.
Según informes del Herald Sun, la ATO no aceptó un acuerdo para permitir que la empresa continuara operando y pagara sus deudas de manera gradual. Esta decisión ha resultado en la liquidación de la compañía constructora.
La situación financiera de la empresa se había deteriorado hasta el punto de que necesitaba urgentemente una solución para evitar la quiebra. Sin embargo, la falta de acuerdo con la ATO ha sellado su destino.
Este caso pone de manifiesto las dificultades que enfrentan las empresas constructoras en Australia, especialmente aquellas con altos niveles de endeudamiento, y la importancia de mantener una relación sólida con las autoridades fiscales.
