Un nuevo método basado en nanozimas permite rastrear la ruta de las nanopartículas dentro de células vivas sin recurrir a la ingeniería genética, según reporta Phys.org. Esta técnica elimina la necesidad de modificar el ADN celular para insertar proteínas fluorescentes, lo que reduce el estrés biológico y evita alteraciones en el comportamiento natural de la célula.
¿Cómo funcionan las nanozimas para rastrear nanopartículas?
Las nanozimas son nanopartículas diseñadas con una actividad catalítica similar a la de las enzimas naturales. A diferencia de los marcadores tradicionales, estas estructuras generan una señal detectable a través de sus propias propiedades químicas, de acuerdo con la información de Phys.org.
Este mecanismo permite observar el desplazamiento de los materiales en tiempo real. Los investigadores pueden seguir la trayectoria de las partículas desde su entrada en la membrana celular hasta su llegada a organelos específicos, todo ello sin alterar la composición genética del organismo huésped.
¿Por qué es importante evitar la ingeniería genética en este proceso?
Los métodos convencionales de rastreo celular suelen depender de la proteína verde fluorescente (GFP) u otros marcadores que exigen la modificación del genoma de la célula. Phys.org señala que este procedimiento puede inducir estrés celular o generar artefactos que distorsionan los resultados de la investigación.
El sistema de nanozimas evita estas complicaciones al no requerir cambios en el ADN. Esto permite estudiar tipos de células que son resistentes a la modificación genética y garantiza que la célula permanezca en un estado fisiológico natural, lo que aporta datos más precisos sobre la interacción entre la nanopartícula y el entorno biológico.
¿Qué aplicaciones tiene este avance tecnológico?
El uso de nanozimas para el mapeo celular impacta directamente en el desarrollo de sistemas de administración de fármacos. Según Phys.org, comprender la ruta exacta que sigue una partícula facilita la optimización de la entrega de medicamentos en puntos específicos de la célula, lo que podría aumentar la eficacia de diversos tratamientos.
Asimismo, la técnica es aplicable en estudios de toxicología. Permite identificar con exactitud dónde se acumulan las nanopartículas potencialmente nocivas y cómo afectan las funciones celulares, eliminando la interferencia que suelen causar las técnicas de observación basadas en ingeniería genética.




