Jamal Moubayed, un relojero basado en Beirut, se dedica a la restauración de relojes antiguos para evitar la desaparición de la relojería mecánica, según informa L’Orient-Le Jour. Su labor se centra en recuperar la funcionalidad de piezas históricas que han sido desplazadas por la tecnología digital y el consumo masivo.
¿Cómo preserva Jamal Moubayed la relojería mecánica?
Moubayed trabaja en la reparación de mecanismos complejos que requieren un conocimiento técnico especializado. Según el relato de L’Orient-Le Jour, el relojero no considera su trabajo como una simple tarea técnica, sino como un proceso de rescate. Para Moubayed, el movimiento de un reloj mecánico es comparable al latido de un corazón, donde el «escape» del mecanismo representa la vida de la pieza.
El proceso de restauración implica el desmontaje completo de los componentes, la limpieza de los engranajes y el ajuste preciso de los resortes. De acuerdo con el especialista, cada reloj posee una identidad propia que se pierde cuando el mecanismo se detiene definitivamente.
¿Qué retos enfrenta la restauración de relojes antiguos?
La principal dificultad radica en la obtención de repuestos originales. Según L’Orient-Le Jour, Moubayed a menudo debe fabricar sus propias piezas desde cero cuando los componentes originales han desaparecido o están demasiado deteriorados para ser recuperados. Esta necesidad de manufactura artesanal prolonga los tiempos de entrega y requiere una precisión milimétrica.

Otro obstáculo crítico es la falta de relevo generacional. El relojero señala que existe una escasez de jóvenes interesados en aprender el oficio de la relojería tradicional. Mientras la sociedad opta por la sustitución rápida de dispositivos electrónicos, el conocimiento necesario para mantener vivos los relojes mecánicos corre el riesgo de extinguirse.
¿Por qué es relevante el mantenimiento de estos mecanismos frente a lo digital?
La relevancia de este oficio reside en el contraste entre la obsolescencia programada de la tecnología actual y la longevidad de la mecánica. Según el análisis de L’Orient-Le Jour, mientras que un reloj digital se vuelve inservible al fallar un circuito integrado o agotarse su batería, un reloj mecánico puede funcionar indefinidamente si recibe el mantenimiento adecuado.
Esta diferencia convierte a la relojería mecánica en un acto de resistencia contra la cultura del desecho. La capacidad de reparar un objeto centenario implica no solo salvar un instrumento de medición del tiempo, sino preservar la ingeniería tangible que permitió la organización de la sociedad antes de la era del silicio.


