El ayuno intermitente pierde su estatus de “arma secreta” para bajar de peso
El ayuno intermitente se ha vuelto sumamente popular con la promesa de facilitar la pérdida de peso y proteger contra enfermedades cardiovascularmente. Sin embargo, nuevas evidencias científicas sugieren que es momento de replantearse su eficacia, ya que no parece ofrecer ventajas significativas sobre los métodos tradicionales.
Un análisis exhaustivo realizado por la red Cochrane, un grupo independiente de expertos, ha puesto a prueba esta tendencia. Tras revisar más de 18,000 publicaciones y seleccionar 22 estudios clínicos con casi 2,000 participantes, los resultados fueron desalentadores: el ayuno intermitente no es superior a las dietas clásicas ni a la asesoría nutricional convencional en cuanto a la pérdida de peso clínicamente significativa. Además, el estudio indica que esta práctica no conlleva una mejora en la calidad de vida.
El metabolismo y el factor de las calorías
La ciencia sugiere que el éxito de la pérdida de peso depende más del conteo de calorías que del reloj. En este sentido, el estudio ChronoFast, desarrollado por el Instituto de Nutrición de Potsdam y la Charité de Berlín, demostró que comer dentro de un periodo restringido (por ejemplo, en un lapso de ocho horas) no mejora el metabolismo si no existe una reducción en la ingesta calórica.

Potencial médico y otras aplicaciones
A pesar de que el “mito” del adelgazamiento ha sido cuestionado, la investigación continúa explorando otros beneficios potenciales del ayuno prolongado y sus cambios metabólicos. Actualmente, el Centro Alemán de Diabetes está llevando a cabo el estudio IFIS para evaluar si el ayuno intermitente puede mejorar la secreción de insulina en pacientes con diabetes recién diagnosticada. Asimismo, se ha señalado que esta práctica puede mejorar la presión arterial.
No obstante, los expertos advierten que la obesidad es una enfermedad crónica y que los estudios a corto plazo no son suficientes para definir estrategias a largo plazo. Los autores de la metaanálisis de Cochrane también señalaron que aún existe una falta de estudios de alta calidad que sean mutuamente comparables para llegar a un consenso científico definitivo.
