Miles de personas se han congregado en Saint-Denis para manifestar su apoyo al nuevo alcalde, Bally Bagayoko, en una jornada marcada por la lucha contra el racismo y la discriminación.
Un mandato marcado por el odio
Bally Bagayoko, representante de la izquierda radical, asumió la alcaldía de Saint-Denis el mes pasado tras obtener una victoria en primera vuelta con el 50,77% de los votos. Sin embargo, su llegada al cargo ha estado empañada por una serie de ataques racistas. Entre las agresiones más destacadas se encuentran comentarios emitidos en el canal CNews —propiedad del industrial conservador Vincent Bolloré—, donde invitados al programa se refirieron al alcalde utilizando términos como “simios” y “jefes tribales”.
Ante la gravedad de los hechos, la fiscalía de París ha iniciado una investigación sobre las declaraciones televisivas, mientras que la policía lleva a cabo una indagación paralela sobre el odio vertido contra Bagayoko en plataformas digitales. Diversos grupos antirracistas ya han presentado denuncias ante el organismo regulador de radiodifusión, aunque CNews ha negado haber incurrido en racismo.
Tensiones políticas y el “silencio” presidencial
La situación ha provocado fuertes reacciones en el escenario político francés. El primer ministro, Sébastien Lecornu, calificó los abusos contra el alcalde como una “normalización del racismo y el mal”. No obstante, Bagayoko ha expresado su profunda decepción ante el “silencio” del presidente Emmanuel Macron respecto al racismo y la violencia contra los alcaldes, afirmando que, con esta actitud, el mandatario “se descalifica para siempre”.
Un frente unido contra la extrema derecha
El rally antirracista, convocado por el propio Bagayoko, logró reunir a miles de ciudadanos y diversas organizaciones que buscan fortalecer un movimiento que se percibía fragmentado. El evento ocurre en un clima de creciente tensión, donde el alcalde advierte que la ideología racista se infiltra aprovechando las políticas de austeridad.
Bagayoko ha hecho un llamamiento urgente para combatir el odio racial y frenar el avance de las ideas de extrema derecha, especialmente ante la proximidad de las elecciones presidenciales del próximo año. Mientras tanto, el Gobierno ha tenido que justificar su ausencia en este acto de apoyo popular.
