La emoción es palpable en Chomérac (Ardèche, Francia). Una semana después del fallecimiento de Marylou durante un entrenamiento de baloncesto, sus compañeras de equipo volvieron a jugar este sábado 24 de diciembre. Rendieron homenaje a la adolescente tras su victoria contra Le Cheylard.
“¡Fuerza, coraje, ganas: todo por Marylou!” Este es el nuevo grito de guerra del equipo sub-18 del Chomérac Basket Club. Después del trágico fallecimiento de Marylou, una jugadora de 16 años, sus compañeras regresaron a la cancha. El sábado, superaron fácilmente al Basket Club Cheylarois (74-30) a pesar de la fuerte emoción en el pabellón. Una victoria dedicada a su compañera desaparecida, mientras las jugadoras portaban camisetas en su memoria.
“Un bonito partido para Marylou”
Este partido pone fin a 48 horas de profunda emoción. El viernes 23 de diciembre, el gimnasio del Triolet acogió el funeral de Marylou, una semana después de su muerte. Su féretro estuvo presente en el pabellón donde disfrutaba jugando al baloncesto con sus compañeras. Menos de 24 horas después de la ceremonia, el baloncesto volvió al gimnasio, por primera vez desde el drama. “Es muy bueno que el deporte vuelva a tomar el control”, comentó Luc, el padre de una jugadora sub-15 que asistió al partido del sub-18. “Las chicas necesitan ofrecer un buen partido para Marylou. Es importante que estemos aquí para apoyarlas, siempre pensando en ella.”
Como él, cientos de espectadores se reunieron en las gradas. Las jugadoras fueron recibidas con una ovación y lucieron un camiseta en homenaje a su compañera fallecida. Desde el inicio del partido, el equipo sub-18 del BCB impuso su ritmo y encadenó canastas. Gracias a una sólida defensa, ganaron 74 a 30. Se guardó un minuto de aplausos al final del encuentro. Jade, jugadora titular de 16 años, reflexionó sobre este partido tan especial: “Fue hermoso tener las camisetas personalizadas para Marylou. Ganar es un homenaje. La representamos. El equipo sub-18 es Marylou.”
Los padres de Marylou asistieron a esta victoria. Era impensable para ellos perderse este partido. Una comunión que, a pesar del inmenso dolor, les ayuda a seguir adelante.
