En Westminster, el ciclo de noticias nunca carece de drama cuando se trata de dar marcha atrás en las decisiones políticas. Los ajustes sutiles o los cambios drásticos de rumbo suelen ser minimizados por los portavoces del gobierno, calificándolos como simples “pivotes” en lugar de giros de 180 grados en sus declaraciones.
Sin embargo, lejos del bullicio de la Cámara de los Comunes, en la City se ha producido un giro brusco que ha dejado huella en las calles comerciales: Barclays ha decidido revertir sus recortes de sucursales.
El titán financiero, que pasó la última década liderando la eliminación de oficinas físicas, ha redescubierto repentinamente el valor del modelo presencial. Barclays ha manifestado que comprende la importancia de la “presencia física” y la “capacidad de hablar” con los empleados en persona, por lo que está avanzando en planes para expandir su red de sucursales. Un punto clave de este cambio estratégico es el regreso de los directores de sucursal, un puesto que prácticamente había desaparecido mientras el banco aceleraba su transición hacia lo digital.
Esta decisión llega después de haber cerrado la asombrosa cifra de 1.236 sucursales en los últimos diez años, siguiendo la tendencia de otros tres grandes bancos como HSBC, NatWest y Lloyds. Tras haber sido el banco que más oficinas cerró entre sus pares, Barclays parece haber recordado la preferencia humana de interactuar con otra persona en lugar de hacerlo con un chatbot.
HSBC refuerza su oferta física
Aunque el movimiento de Barclays es un giro radical, no significa necesariamente un renacimiento total de la banca física en todo el sector, sino que revela una división de estrategias en la industria.

La decisión de Barclays sigue la línea de HSBC, que el pasado diciembre se comprometió a no cerrar ninguna sucursal al menos hasta 2027 para atraer a más clientes. El mayor prestamista de Europa anunció que invertiría 55,8 millones de libras en sus 327 sucursales, lo que representa un incremento del 30% respecto al año anterior. Esta inversión incluyó la apertura de su primer centro de gestión de patrimonio en el centro de Londres con vistas panorámicas de la capital, buscando atraer al segmento de clientes con alta capacidad económica.

En una línea similar, Nationwide se ha posicionado como uno de los mayores defensores de la red física, asegurando que no cerrará ninguna de sus sedes hasta el año 2030.
Lloyds y Santander: la apuesta por lo digital
En contraste, otros prestamistas han acelerado su salida de las calles comerciales. Lloyds anunció en febrero el cierre de otras 95 sucursales, lo que deja su red en 610 oficinas, una cifra muy distante de las más de 1.500 que tenía hace una década.
El gigante bancario busca convertirse en la “fintech más grande del Reino Unido”, intensificando su transformación tecnológica para competir con los rivales digitales. Santander ha seguido una perspectiva similar, anunciando el mes pasado el cierre de 44 sucursales para centrarse en mejorar su oferta digital. No obstante, Santander mantiene cierta presencia física a través de sus “work cafes”, espacios abiertos al público general donde se ofrecen servicios bancarios presenciales junto con comida y café.
Mientras Barclays regresa a la calle, la lucha contra los disruptores digitales continúa. Para Barclays, el valor de lo físico podría estar respaldado por casos como el de Metro Bank, que se ha comprometido a abrir más sucursales tras volver a obtener beneficios el último año.
Al mismo tiempo, las fintechs, aunque no buscan una red extensa, están empezando a establecer presencias físicas estratégicas. La semana pasada, la firma de transferencias de dinero Wise lanzó su cuenta corriente en el Reino Unido mediante la apertura de una sucursal temporal (“pop-up”) para ganar visibilidad. Por su parte, tras obtener su licencia bancaria en el Reino Unido, ya circulan rumores en el sector sobre el lanzamiento de un proyecto de “experiencia” por parte de Revolut.
El giro de Barclays demuestra que las oficinas físicas no son un camino sin salida para el sector. Sin embargo, deja claro que los gigantes de la industria se han dividido en dos rutas: una que corre hacia un horizonte puramente online y otra que considera que la presencia física puede convertirse, gradualmente, en un factor de diferenciación premium.
