La acción de Alessandro Bastoni, defensor del Inter, ha desatado una fuerte polémica en Italia, extendiéndose más allá de las redes sociales. Su simulación en el partido contra la Juventus, que contribuyó a la expulsión de Pierre Kalulu por doble tarjeta amarilla, ha generado un amplio debate sobre la creciente cantidad de “clavadas” en la Serie A.
En las últimas horas, el futbolista italiano ha tenido que restringir los comentarios en su cuenta de Instagram debido a una oleada de mensajes insultantes y amenazas, algunas dirigidas también a su esposa, Camilla Bresciani, e incluso a su hija. Entre los comentarios recibidos se encuentran insultos como “buffone” (bufón), “devi morire” (debes morir) y ataques a la ejemplaridad del jugador.
La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) ha tomado cartas en el asunto. Su presidente, Gabriele Gravina, se reunió con Gianluca Rocchi, jefe de los árbitros, con la esperanza de una rápida evolución del protocolo. La idea principal es permitir que la tecnología intervenga de manera más efectiva en situaciones de simulación, un proyecto que podría avanzar en la próxima reunión del International Board, prevista para finales de febrero.
