La carrera estuvo marcada por una intensa lucha entre los pilotos de Ferrari, Charles Leclerc y Lewis Hamilton, quienes protagonizaron una batalla por el liderato que complicó los intentos de Russell por superarlos.
Hamilton lideró la mayor parte de la primera parte de la carrera, estableciendo un ritmo que mantuvo a Leclerc y Russell muy cerca, formando un tren de pilotos durante ocho vueltas tras el reinicio por el coche de seguridad.
La batalla entre Leclerc y Hamilton se intensificó a partir de la vuelta 23, cuando Leclerc realizó una maniovera en la curva 14, dando inicio a un emocionante duelo que se extendió por 15 vueltas. Los Ferrari se mantuvieron lado a lado en varias ocasiones, con Leclerc defendiendo su posición y Hamilton recuperando el segundo lugar en la siguiente curva.
Este intercambio de posiciones permitió a Russell acercarse, superando a Hamilton en la recta de la vuelta 27 y a Leclerc dos vueltas después. Una vez Russell tomó la delantera, Leclerc y Hamilton retomaron su intensa lucha por el segundo puesto.
Leclerc llegó a liderar nuevamente, pero Hamilton recuperó la tercera posición en la vuelta 35. La batalla continuó, con Leclerc adelantando a Hamilton en la curva 14 y este último respondiendo en la curva 1, lo que llevó a Leclerc a comentar por radio que era una “batalla bastante divertida”. Finalmente, Hamilton logró mantener la ventaja sobre su compañero de equipo.
Al final de la carrera, Hamilton declaró que había sido una de las carreras más disfrutables que había tenido en mucho tiempo.
