Con la llegada de las estaciones de otoño e invierno, los virus respiratorios vuelven a cobrar protagonismo en el ámbito de la salud. En este periodo de fluctuaciones climáticas, es común que se produzca una confusión entre los resfriados comunes y la gripe, aunque distinguir entre ambos puede ser determinante, especialmente para las personas más vulnerables a sufrir complicaciones.
Similitudes y diferencias entre el resfriado y la gripe
Ambas afecciones suelen iniciar con síntomas similares: tos, estornudos, secreción nasal y, en ocasiones, una ligera elevación de la temperatura. No obstante, los expertos indican que la intensidad de los síntomas y la rapidez con la que aparecen suelen diferenciar la gripe del resfriado común.
El resfriado común
Los resfriados son causados por cientos de virus, entre los que destacan los rinovirus. Sus síntomas suelen ser de leves a moderados, aparecen de forma gradual y generalmente mejoran en pocos días, siendo raro que provoquen complicaciones graves.
La gripe
La gripe es provocada por virus específicos cuyas cepas cambian anualmente, razón por la cual es necesaria la aplicación de una vacuna cada año. A diferencia del resfriado, la gripe se caracteriza por un inicio repentino, fiebre alta, agotamiento general y dolores musculares intensos.
Esta afección puede derivar en complicaciones serias, como la neumonía, especialmente en niños, adultos mayores y personas que padecen enfermedades crónicas. Para más detalles sobre cómo afrontar estas enfermedades durante los cambios de clima, puede consultar este recurso sobre la prevención de resfriados y gripe.
Estado de las infecciones
En relación con los casos de influenza, el Ministerio de Salud ha señalado que las infecciones registradas se consideran casos naturales y que no existe motivo de preocupación.
