La reciente ceremonia de premiación de la Berlinale se vio marcada por fuertes declaraciones de cineastas que denunciaron a los gobiernos alemán e israelí por el “genocidio en curso”. Los comentarios, realizados directamente desde el escenario, generaron una ola de reacciones y debate.
Según reportes, los cineastas expresaron su indignación y acusaron a ambos gobiernos de ser cómplices de la situación actual. La protesta se produjo durante la entrega de premios, atrayendo la atención de los medios y asistentes al evento.
Esta controversia ha desatado un debate más amplio sobre el papel de la comunidad cinematográfica en la expresión de opiniones políticas y la responsabilidad de los gobiernos en conflictos internacionales.
