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El partido se vio marcado por una polémica decisión arbitral. Bernardo Silva, jugador del Manchester City, recibió una tarjeta roja tras una mano dentro del área.
Esta expulsión permitió a Vinicius Jr. Convertir un penalti, poniendo el marcador 4-0 a favour de su equipo. La reacción del entrenador del Manchester City, Pep Guardiola, fue de incredulidad ante la decisión del árbitro.
