El inversor Marcel Boekhoorn está persiguiendo el sueño del NEC, un deseo que su padre fallecido tenía, respaldado por una fortuna estimada en 2.800 millones de euros.
Boekhoorn busca cumplir la ambición de su padre con el club de fútbol NEC, utilizando sus considerables recursos financieros para impulsar el proyecto. La inversión representa un intento de honrar la memoria de su padre y concretar una visión que este tenía para el futuro del club.
Con una riqueza estimada en 2.800 millones de euros, Boekhoorn tiene la capacidad de realizar inversiones significativas en el NEC, lo que podría traducirse en mejoras en la infraestructura, la plantilla y el desarrollo general del club.
