Manuel Bompard, en respuesta a Gabrielle Cluzel, ha señalado una tendencia histórica: la desafección de la extrema derecha hacia los intelectuales. Bompard argumenta que esta relación antagónica es una constante a lo largo del tiempo.
Esta observación, aunque concisa, podría interpretarse en el ámbito empresarial y económico como una advertencia sobre los posibles conflictos entre ideologías políticas extremas y el pensamiento crítico, fundamental para la innovación y el desarrollo de estrategias empresariales sólidas. La falta de diálogo con figuras intelectuales podría limitar la capacidad de adaptación y la comprensión de las dinámicas sociales y económicas complejas.
La declaración de Bompard, con 27 respuestas en la plataforma donde fue publicada, sugiere un debate activo sobre este tema y su relevancia en el contexto actual.
