En 2012, el CERN anunció el descubrimiento del bosón de Higgs, una partícula fundamental que explica el origen de la masa. Este hallazgo, resultado de décadas de investigación, representó un hito en la física de partículas y confirmó una pieza clave del Modelo Estándar.
El bosón de Higgs, a menudo denominado la “partícula de Dios”, fue predicho teóricamente en la década de 1960 por varios físicos, incluyendo a Peter Higgs. Su existencia tardó en ser confirmada experimentalmente debido a la necesidad de construir aceleradores de partículas cada vez más potentes, como el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) en el CERN.
El descubrimiento del bosón de Higgs no solo validó el Modelo Estándar, sino que también abrió nuevas vías de investigación en la física de partículas. Los científicos continúan estudiando las propiedades del bosón de Higgs para comprender mejor las fuerzas fundamentales del universo y la naturaleza de la masa.
