El sur de Italia y Malta se encuentran entre las zonas más afectadas por la tormenta Harry. El diario Malta Independent ha informado sobre los importantes daños causados por la fuerte marejada, las lluvias torrenciales y los deslizamientos de tierra.
Una característica distintiva de la tormenta fueron las olas extraordinariamente poderosas que azotaron las costas italiana y maltesa, especialmente el martes y el miércoles. En algunos lugares, alcanzaron una altura de hasta 10 metros, equivalente a un edificio de tres o cuatro plantas.
En los últimos días, numerosos videos virales han circulado por internet mostrando olas gigantes golpeando la costa, inundando las calles de las ciudades y penetrando en negocios y edificios locales.
Aún más altas fueron las olas en alta mar. El martes por la noche, durante la fase más intensa de la tormenta, una boya oceanográfica identificada como BA#08, ubicada entre Sicilia y Malta, registró una ola de poco más de 16 metros de altura.
Intensidad creciente de las tormentas
Si se confirma, esta medición representaría la ola más alta jamás registrada en el Mar Mediterráneo. El récord anterior lo ostentaba la tormenta Gloria, que en 2020 registró una ola de 14,2 metros de altura cerca de Mallorca, España.
🌊 Una boa dell’ISPRA ha registrato durante il Ciclone Harry un’onda max di 16 MT a sud della Sicilia, sul Canale di Sicilia, nel tratto di mare fra Portopalo e Malta.
Supera il precedente record europeo detenuto dalla Spagna, durante la tempesta Gloria del 2020: 14,2 MT. pic.twitter.com/IRX0tx2wfK
— Italia 24H Live 🔴 – Notizie dall’Italia (@Italia24HLive) January 22, 2026
Una ola de 16 metros es completamente excepcional para el Mar Mediterráneo, un mar semiencerrado donde la altura de las olas suele ser significativamente menor que en los principales océanos del mundo. Esto indica una intensidad extraordinaria del sistema tormentoso Harry.
Se espera que los valores extremos medidos durante la tormenta impulsen a la comunidad científica a investigar más a fondo el comportamiento de los ciclones mediterráneos. Los científicos vinculan su creciente fuerza con el aumento de las temperaturas del mar y los cambios en los patrones climáticos.
