El Departamento de Teatro de Brandeis presentó su adaptación de “Sentido y Sensibilidad” de Kate Hamill, basada en la novela de Jane Austen, el pasado viernes 6 de marzo. Para alivio de muchos, la producción resultó ser espectacular. La historia siguió las vidas de un extenso elenco de personajes, centrándose en las hermanas Dashwood y sus caminos hacia el amor. A pesar de la excelente trama de Austen y las sólidas actuaciones del elenco, la producción de Brandeis se vio afectada por una serie de errores técnicos y lo que en la educación teatral se conocen como “pecados capitales” del teatro. Si bien la mayoría del público disfrutó del espectáculo, estos problemas fueron demasiado notables para ignorarlos en una reseña adecuada.
Uno de los puntos fuertes de la obra fue la actuación apasionada y ferviente de sus intérpretes. Dani Salsberg, ‘27, en el papel de Marianne Dashwood, demostró tener el acento británico más preciso. A diferencia de sus compañeros de reparto, Salsberg evitó la cadencia estadounidense subyacente, logrando una pronunciación auténtica. Su actuación fue fenomenal, llena de sentimiento, transmitiendo cada palabra con una carga emocional que resonó en el público. Jasper Woliver ‘28, como la Sra. Dashwood, superó las expectativas con una interpretación realista y sutil. Cada movimiento muscular tenía una intención clara, transportando al público a un mundo ficticio donde una mujer afligida intentaba encontrar la felicidad para sus hijas. Por su parte, JD Dowd interpretó a John Dashwood no como un personaje divertido, sino como el objeto de la burla, y lo logró con éxito. Caroline Burke ‘28, en el papel de Fanny Dashwood, combinó elementos de farsa y melodrama victoriano, creando un personaje intrigante y desagradable.
Otras menciones destacadas del elenco incluyen a Liam Delaney ‘26, cuya interpretación de Coronel Brandon fue magistral, mostrando una evolución del personaje a través de un enfoque multifacético; Emma Sadewasser ‘27, Phoenix Yung ‘27, Nico Sloan ‘28 y Laura Araujo ‘29. Sadewasser y Yung interpretaron personajes absurdos y caricaturescos que fueron más allá del simple alivio cómico, contribuyendo activamente al desarrollo de la trama. Su introducción en escena, caminando con perros inexistentes, fue particularmente memorable y cómica. Sadewasser, según muchos espectadores, fue la actriz más divertida de la obra. Sloan también fue tema de conversación gracias a su hilarante monólogo. Araujo, en su debut en el escenario principal del departamento, interpretó a Margaret Dashwood, la hermana menor, y cumplió con su papel a la perfección, mostrando humour y extravagancia cuando era necesario.
Dos actuaciones merecen una consideración especial: las de Madelyn Zimbalist ‘28 y Simon Link ‘28. Zimbalist, como Elinor Dashwood, logró transmitir el amor de Elinor hacia su hermana, sus tristezas ocultas y su alegría al recibir una propuesta. Sin embargo, un papel tan central requería una mayor intensidad y un cambio drástico de energía en cada escena, algo que no se logró del todo. Si esto se debió a una limitación en la adaptación de Hamill, a la dirección o a la propia interpretación de Zimbalist, es algo que permanece en el misterio. No obstante, se percibe que el potencial de Zimbalist superó las posibilidades que se le brindaron en esta producción. Link, por otro lado, es una figura prominente en el Departamento de Teatro, reconocido por su talento cómico. Incluso en producciones anteriores consideradas inferiores, como “Eurídice” y “Dance Nation”, su actuación como ‘Slink’ fue ampliamente elogiada. Se cree que Link tiene el potencial de llegar a Broadway o Hollywood. En esta obra, su interpretación de John Willoughby fue sólida, aunque no tan extravagante como en otros roles. Sin embargo, una escena en particular, en la que John intenta visitar a Marianne enferma, no cumplió con sus estándares habituales. La ambigüedad de su actuación, sin mostrar signos claros de embriaguez o engaño, resultó extraña.
Ahora, es necesario abordar los problemas técnicos de la producción. Uno de los errores más evidentes fue la repentina iluminación de la sala durante una escena crucial entre Elinor y el Coronel. Esta interrupción distrajo al público y arruinó el momento. Otro problema recurrente fueron los micrófonos defectuosos, con distorsión y amplificación excesiva. En un momento, el micrófono de Sadewasser falló por completo, pero su potente voz logró superar el inconveniente. También hubo una abundancia de escenas en las que los actores daban la espalda al público, sin una justificación artística clara. Una excepción fue la escena en la que Salsberg tocaba el piano mientras cantaba una melodía clásica.
La mayoría de estos problemas técnicos se debieron a la falta de ensayos técnicos completos. Esta falta de preparación también provocó lesiones: Lance Rothchild ‘27 se dislocó la rodilla y Lucy Ernst cayó por las escaleras del backstage. El Departamento de Teatro de Brandeis se preocupa por la seguridad de sus estudiantes, pero debe reconocer la importancia de los ensayos para la salud y el bienestar de los actores. Lo ocurrido a Rothchild y Ernst podría haberse evitado con una mejor organización y más tiempo de ensayo.
En conclusión, esta producción alcanzó un nivel sobresaliente gracias a la calidad de su elenco, pero se vio empañada por una serie de problemas técnicos importantes. El departamento se esforzó por alcanzar la grandeza, pero cometió errores amateur. A pesar de estos inconvenientes, el público disfrutó del espectáculo y muchos regresaron para verlo una segunda vez. En definitiva, esta producción superó a las anteriores de la temporada y se posiciona como uno de los éxitos, junto a “The Thanksgiving Play”. Felicitaciones a todos los involucrados.
