En el tablero global de los minerales críticos brasileños, Estados Unidos parece haber obtenido una ventaja inicial sobre Europa. Mientras Bruselas apostó por acuerdos diplomáticos, Washington avanzó con un plan empresarial, financiando a Serra Verde y asegurando una potencial participación accionarial en la empresa. Este enfoque permite a Estados Unidos tener un acceso concreto y rápido a la producción brasileña, colocándose por delante de Europa. El éxito dependerá de cómo Brasil equilibre los intereses contrapuestos de Washington, Bruselas y Pekín, manteniendo la producción y el refinado en el país.
Brasil ha entrado en la carrera global por los minerales críticos en un momento en que las grandes potencias buscan reducir su dependencia de China en relación con las materias primas esenciales para la tecnología, la defensa y la transición energética. Estados Unidos ha avanzado con negociaciones directas y financiación, mientras que la Unión Europea ya había establecido acuerdos previos con Brasil sobre minerales estratégicos en el marco del acuerdo Mercosur. Dos gigantes compitiendo por seducir a la “Tierra del Samba”.
Según el Financial Times, Washington lanzó el programa Project Vault, con un valor de 12 mil millones de dólares (aproximadamente 11.100 millones de euros), destinado a crear reservas estratégicas de minerales críticos y a diversificar las actuales cadenas globales de suministro, actualmente dominadas por China. Los minerales objetivo incluyen tierras raras, litio, cobre, níquel y grafito, fundamentales para las energías renovables, la electrónica y la defensa, constituyendo piezas clave en la transición energética.
Brasil cortejado para unirse a la coalición internacional de minerales críticos
De acuerdo con Reuters, el 4 de febrero de 2026, Estados Unidos negoció directamente con representantes de Brasil la posibilidad de que este país se integre en la mencionada coalición internacional de minerales críticos, la cual prevé mecanismos de precio mínimo y contratos a largo plazo, proporcionando así previsibilidad a las inversiones. Alrededor de 30 países han manifestado interés en adherirse a este “club” de minerales críticos, incluyendo varios estados europeos, además de delegaciones de África, Asia, América y Oriente Medio. La reunión, conocida como Critical Minerals Ministerial, sirvió para discutir la cooperación internacional, la diversificación de las cadenas de suministro y los mecanismos de seguridad de suministro.
Brasil recibió formalmente la invitación durante una reunión en Washington dirigida por el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, según el periódico brasileño O Globo. Sin embargo, el gobierno brasileño mantiene la cautela: “El Itamaraty afirmó que está analizando la propuesta y subrayó que el país no pretende simplemente exportar materias primas, sino también desarrollar el procesamiento y el refinado local para agregar valor al territorio nacional”.
En el plano empresarial, Estados Unidos ya ha avanzado. Según Bloomberg y BNamericas, Serra Verde, la única productora de tierras raras en funcionamiento en Brasil, firmó en Washington un préstamo de 565 millones de dólares (aproximadamente 525 millones de euros) con la Corporación Financiera de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (DFC). El acuerdo prevé la posibilidad de que la agencia estadounidense adquiera una participación minoritaria, lo que señala un compromiso a largo plazo con la producción brasileña fuera de Asia. Según la propia empresa, citada por el periódico brasileño O GLOBO, la financiación confirma la “posición estratégica única” de Serra Verde como productora de tierras raras fuera de China, un aspecto sensible dado que Pekín domina no solo la extracción, sino también el refinado global de estos minerales.
Datos del Servicio Geológico de los Estados Unidos de América indican que Brasil posee reservas potenciales de 21 millones de toneladas de óxidos de tierras raras, alrededor del 23% del total mundial, quedando solo por detrás de China. Los proyectos más avanzados, ubicados en Minas Gerais, Goiás, Bahia y Amazonas, concentran el 38% de estas reservas y tienen la capacidad de producir casi ocho millones de toneladas de óxidos. Además de las tierras raras, Brasil tiene reservas significativas de litio, níquel, grafito y cobre, aunque su participación en el refinado y procesamiento de estos materiales sigue siendo limitada, según el portal Brasil Mineral. La exploración de estos recursos ofrece a Brasil la oportunidad de atraer tecnología e inversión industrial, así como de crear empleo cualificado, aumentando el valor añadido local.
¿Quién puede ganar?
Mientras que Estados Unidos ha avanzado con negociaciones directas y financiación, la Unión Europea ya había incluido los minerales críticos en los acuerdos con el Mercosur. Según El País, Bruselas busca garantizar un suministro seguro y sostenible de litio, cobre, níquel, grafito y tierras raras, utilizados en baterías, turbinas y electrónica. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, discutió previamente con el presidente Lula la cooperación europea para integrar a Brasil como socio estratégico. Portugal, a través de su delegación europea, también participó en estas negociaciones.
Un informe del Tribunal de Cuentas Europeo, citado por The Guardian y Euronews, advierte que la Unión Europea corre el riesgo de no alcanzar sus objetivos industriales y climáticos sin un acceso seguro a las materias primas actualmente importadas de China. Por este motivo, el bloque aprobó la Critical Raw Materials Act, que establece objetivos de extracción, procesamiento y reciclaje, pero reforzando la necesidad de asociaciones externas. La estrategia europea difiere de la estadounidense al centrarse en asociaciones regulatorias, criterios ambientales e integración en cadenas sostenibles, recurriendo a instrumentos como el programa Global Gateway, que apoya proyectos de minería sostenible y el desarrollo de cadenas de valor en América Latina y el Caribe, incluyendo Brasil.
Analistas consultados por el Financial Times destacan que la disputa entre Estados Unidos y Europa crea una oportunidad única para Brasil. Con grandes reservas de tierras raras, litio, níquel y grafito, el país podría aprovechar su potencial geológico para atraer inversiones, tecnología y capacidad industrial. El desafío consiste en transformar esta riqueza en estrategia, evitando repetir el patrón histórico de exportación de materias primas sin añadirles valor local, es decir, sin desarrollar una base sólida de procesamiento y refinación.
En el tablero global de los minerales críticos, Estados Unidos busca rapidez y acceso inmediato, Europa se centra en la seguridad y la sostenibilidad, y China intenta mantener su posición dominante. Según los expertos, el mayor beneficiario podría ser Brasil, si consigue transformar sus reservas en desarrollo estratégico.
