Investigadores de Inglaterra han desarrollado una prueba de sangre que puede predecir qué enfoque terapéutico será más eficaz para cada paciente con cáncer de mama, lo que podría mejorar significativamente las posibilidades de curación.
Un sencillo análisis de sangre podría predecir la respuesta de las mujeres con cáncer de mama a un tratamiento específico, según sugiere un estudio del “Institute of Cancer Research” (ICR) en Londres. Los resultados tienen el potencial de permitir tratamientos más rápidos y personalizados en el futuro. Cada año, más de dos millones de personas en todo el mundo son diagnosticadas con cáncer de mama, que sigue siendo el cáncer más común entre las mujeres.
La llamada “biopsia líquida” analiza el ADN tumoral circulante (ctDNA) en la sangre, liberado por las células cancerosas. Los investigadores examinaron muestras de sangre de 167 pacientes con cáncer de mama avanzado, una vez antes de comenzar el tratamiento y otra vez después de cuatro semanas, tras un ciclo de terapia.
Las participantes en el estudio se dividieron en dos grupos: el primero incluyó a mujeres cuyos cánceres presentaban mutaciones en los genes ESR1, HER2, AKT1, AKT o PTEN, y que recibieron un tratamiento dirigido específico para esas mutaciones genéticas.
El segundo grupo estuvo compuesto por pacientes con cáncer de mama triple negativo, una forma agresiva de la enfermedad que representa entre el 10 y el 15 por ciento de todos los casos y que no presenta mutaciones directamente atacables.
En las pacientes con cáncer de mama triple negativo, un nivel bajo de ctDNA antes de comenzar el tratamiento se asoció con resultados significativamente mejores: la supervivencia libre de enfermedad fue de 10,2 meses, en comparación con 4,4 meses en pacientes con niveles más altos de ctDNA. El 40 por ciento de las mujeres con niveles bajos de ctDNA respondieron al tratamiento, en comparación con el 9,7 por ciento en aquellas con niveles más altos.
Predicción del éxito del tratamiento
También en el primer grupo se observó una relación entre los niveles de ctDNA y el éxito del tratamiento. El efecto fue particularmente evidente después de cuatro semanas de terapia: las pacientes que no presentaban ctDNA detectable permanecieron sin progresión de la enfermedad durante un promedio de 10,6 meses, mientras que en aquellas con ctDNA detectable, este período fue de solo 3,5 meses. En el segundo grupo, estos períodos fueron de 12 meses frente a 4,3 meses.
“Al analizar el ADN tumoral circulante en muestras de sangre de pacientes con cáncer de mama avanzado, hemos encontrado una clara relación entre estos valores –tanto al inicio como después de un ciclo de tratamiento– y la respuesta a la terapia”, explicó la Dra. Iseult Browne, autora principal del estudio. “Estos resultados respaldan el uso de ctDNA como un biomarcador no invasivo para predecir el éxito del tratamiento y monitorear la respuesta a la terapia.”
Nicholas Turner, profesor de Oncología Molecular en el ICR de Londres, comentó: “Esta investigación se centra en el cáncer de mama avanzado, pero estas pruebas también podrían funcionar en el cáncer de mama en etapa temprana”. La prueba de sangre tiene “el potencial de hacer que las decisiones de tratamiento sean más rápidas, personalizadas y, en última instancia, más eficaces”.
Los investigadores ven en sus resultados una oportunidad para responder con mayor precisión a la enfermedad cancerosa individual. “Nuestro estudio demuestra que una simple prueba de sangre puede predecir tempranamente si el cáncer de mama de una paciente responderá a un tratamiento”, señaló Browne.
Este conocimiento permitiría evitar terapias ineficaces y ofrecer alternativas tempranas, como otros medicamentos dirigidos, terapias combinadas o la participación en ensayos clínicos. Actualmente se están llevando a cabo estudios para determinar si esta adaptación del tratamiento puede mejorar aún más el pronóstico de las pacientes.
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