Cabotegravir y rilpivirina de acción prolongada (LA CAB/RPV) representan una alternativa a la terapia antirretroviral oral diaria. Sin embargo, su implementación presenta desafíos que deben ser considerados.
Esta nueva opción terapéutica ofrece una alternativa para pacientes que buscan reducir la frecuencia de la medicación, pero su adopción generalizada depende de la superación de obstáculos relacionados con la logística, la infraestructura y la capacitación del personal médico.
La transición hacia LA CAB/RPV implica cambios en los protocolos de administración y seguimiento de pacientes, lo que podría generar costos adicionales para los sistemas de salud. Es crucial evaluar cuidadosamente estos costos en relación con los beneficios a largo plazo, como la mejora de la adherencia al tratamiento y la calidad de vida de los pacientes.
La implementación exitosa de LA CAB/RPV requiere una planificación estratégica que involucre a todos los actores relevantes, incluyendo a los proveedores de atención médica, las autoridades sanitarias y las organizaciones de pacientes. La colaboración y la coordinación son esenciales para garantizar que esta nueva opción terapéutica esté disponible para aquellos que puedan beneficiarse de ella.
