Canadá está experimentando un invierno particularmente severo, con un impacto notable en los ingresos de diversas empresas. Según informes recientes, las ganancias han disminuido casi un 50% en comparación con períodos similares, lo que representa un desafío significativo para la economía del país.
Lo que normalmente se considera una temporada rentable, se ha convertido en un período de apenas mantenerse a flote para muchos negocios canadienses. La situación actual plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de ciertas actividades económicas durante los meses de invierno y la necesidad de implementar medidas de apoyo para mitigar las pérdidas.
