Las acciones de varias empresas de software están experimentando una caída en bolsa coincidiendo con la creciente popularidad de Claude Cowork. El ETF iShares Expanded Tech Software ha acumulado un descenso del 6,4% en los últimos cinco días.
La tendencia negativa se acentuó también tras el reciente anuncio de OpenAI de que implementará anuncios en ChatGPT.
Por qué es relevante. El atractivo y el buen funcionamiento de Claude Cowork son solo una parte de la ecuación. El modelo de negocio de OpenAI comienza a mostrar signos de debilidad, mientras que Anthropic gana terreno en un sector clave: las empresas que realmente generan ingresos.
Datos clave. Claude lidera actualmente el 54% del mercado de la inteligencia artificial para la programación. En el ámbito empresarial, su cuota de mercado alcanza el 42%, más del doble que la de OpenAI. Esta última cifra corresponde a hace seis meses, y es probable que haya aumentado desde entonces. La herramienta Cowork ha servido para acelerar esta tendencia.
El 20% de los ingresos de Anthropic provienen únicamente de Claude Code. En contraste, la cuota de mercado de ChatGPT ha disminuido del 87% al 64% en el último año.
Contexto. Según datos históricos desde 2001 recopilados por Sherwood News, cuando el ETF de software experimenta una caída de al menos el 5% en un mes, el S&P 500 suele registrar un descenso similar, entre el 5% y el 6%. Sin embargo, en esta ocasión, el S&P 500 ha subido un 1%.
Que el mercado general suba mientras el sector del software se hunde solo ha ocurrido 28 veces en más de dos décadas. Y tres de estos casos se han registrado esta semana.
Análisis. Doug O’Laughlin, de SemiAnalysis, lo explica en Sherwood News: “Claude Code representa un punto de inflexión similar al de ChatGPT. Hay que probarlo para comprenderlo”. Su argumento supone un duro golpe para el software tradicional.
Los flujos de trabajo, las interfaces y las integraciones están perdiendo importancia. El activo más valioso será el acceso a los datos a través de APIs. El resto se genera de forma instantánea.
Sin embargo. OpenAI necesita capital urgentemente para construir sus centros de datos. A diferencia de Google o Meta, no cuenta con un ecosistema de servicios que le permita financiarse. De ahí el reciente anuncio de la inclusión de anuncios en ChatGPT, que se implementará “en las próximas semanas”, según comunicaron el viernes. Esta medida busca monetizar mejor a sus cientos de millones de usuarios gratuitos y asegurar el crecimiento y el gasto de la empresa.
Por otro lado, aunque potente, Claude Code no es infalible: según Kelsey Piper, en el 99% de los casos ofrece un rendimiento excepcional, similar al de un genio incansable, pero en el 1% restante puede resultar frustrante, como si se regañara a una mascota por un accidente. Aún comete errores y, en ocasiones, se bloquea al abordar tareas complejas.
Próximos pasos. Para las empresas de software, el mensaje de O’Laughlin es contundente: abandonen el “trabajo de información” lo antes posible. Si su diferenciación reside en la velocidad o el diseño, su modelo de negocio está obsoleto. Lo único que importará será la posesión de los datos y el control del acceso a través de APIs.
Como resume Axios en su análisis semanal, no está claro quién ganará la carrera de la inteligencia artificial. Sin embargo, el ritmo se acelera sin señales de desaceleración. Y lo que sí se vislumbra con claridad es quién está perdiendo terreno.
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