La discusión sobre los cambios de nacionalidad deportiva ha ganado fuerza, especialmente en el fútbol. Un aficionado, identificado como “chibiribiri” en un foro, propone endurecer las reglas para evitar movimientos oportunistas de jugadores con doble nacionalidad.
Según esta propuesta, los futbolistas con múltiples nacionalidades deberían tomar una decisión definitiva sobre a qué país representar a más tardar a los 21 años, independientemente de si ya han sido convocados o no. El argumento principal es que, aunque la vida de un deportista puede cambiar, en el ámbito profesional suele primar la búsqueda de la selección más exitosa, en lugar de una verdadera convicción.
Además de establecer un límite de edad, se sugieren otras alternativas para regular los cambios de federación. Una opción sería establecer un período de espera de dos o tres años para que un jugador pueda ser elegible para representar a un nuevo país. Otra posibilidad, más drástica, sería imponer una suspensión de entre dos y tres años para jugar partidos oficiales después de un cambio de federación, forzando así a los jugadores a tomar decisiones más tempranas y meditadas.
La crítica central se dirige a la situación actual, donde la proximidad de un Mundial o un torneo importante parece despertar el interés de algunos jugadores por cambiar de selección con el objetivo de participar en la competición, en lugar de una lealtad genuina.
