El envejecimiento, a menudo percibido como un proceso gradual, podría estar marcado por cambios más abruptos de lo que se pensaba. Una reciente investigación publicada en la revista Nature Aging revela que el cuerpo humano experimenta dos fases de transformación significativas a lo largo de la vida, en las que se producen alteraciones profundas en diversas funciones moleculares.
Según el estudio, estas dos etapas clave se sitúan alrededor de los 40 y los 60 años, respectivamente. Durante estos periodos, se observan cambios en patrones biológicos relacionados con el corazón, el metabolismo, el sistema inmunológico, la piel y otros sistemas del organismo. Estos hallazgos podrían revolucionar nuestra comprensión del envejecimiento y abrir la puerta a estrategias más precisas para prevenir enfermedades asociadas a la edad.
“No cambiamos gradualmente, sino que hay cambios radicales en etapas específicas de la vida”, afirma el genetista Michael Snyder de la Universidad de Stanford. Los investigadores enfatizan que estas transformaciones se producen independientemente del tipo de moléculas estudiadas.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo de investigación realizó un seguimiento a 108 adultos, recopilando muestras biológicas a lo largo de varios años. Estas muestras incluyeron ARN, proteínas, lípidos y análisis del microbioma en el intestino, la piel, la boca y la nariz, lo que resultó en un total de 135.239 características biológicas y más de 246 mil millones de puntos de datos.
Los resultados mostraron que aproximadamente el 81% de todas las moléculas estudiadas experimentaron cambios notables durante una o ambas de estas fases. Alrededor de los 40 años, se detectaron alteraciones en el metabolismo de grasas, cafeína y alcohol, así como cambios relacionados con enfermedades cardiovasculares, la piel y los músculos. En la primera década de los 60, los cambios se asociaron con el metabolismo de carbohidratos y cafeína, la función inmunológica, la salud renal, y nuevamente, la piel, los músculos y el corazón.
Los investigadores señalan que el pico a mediados de los 40 coincide parcialmente con la etapa premenopáusica en las mujeres, pero también afecta a los hombres, lo que sugiere que otros factores más generales controlan estos cambios moleculares, según informa “sciencealert”.
El equipo reconoce que el tamaño de la muestra es relativamente pequeño y que se necesitan estudios futuros más amplios y exhaustivos para comprender mejor cómo cambia el cuerpo humano a lo largo de la vida y para identificar los factores clave que desencadenan estas repentinas transformaciones asociadas al envejecimiento.
