El primer ministro canadiense se encuentra en China en un esfuerzo por fortalecer las relaciones bilaterales, buscando una conexión “más profunda” que la que mantiene con Estados Unidos, según declaraciones recientes.
Esta visita se produce en un contexto de reevaluación de las alianzas comerciales de Canadá. Fuentes oficiales sugieren que Pekín se percibe como un socio más predecible en comparación con Washington, lo que ha impulsado la búsqueda de un acercamiento estratégico.
Uno de los resultados tangibles de esta nueva fase en las relaciones Canadá-China es la reciente firma de un acuerdo para reducir los aranceles tanto para la exportación canadiense de semillas de colza como para la importación de automóviles chinos. Esta medida busca facilitar el comercio y fomentar la inversión mutua.
El acuerdo de reducción de aranceles representa un paso significativo hacia la normalización de las relaciones comerciales, que habían experimentado tensiones en los últimos años. Se espera que esta iniciativa impulse el crecimiento económico en ambos países y fortalezca los lazos económicos a largo plazo.
La decisión de Canadá de priorizar las relaciones con China también refleja una creciente preocupación por la fiabilidad de sus socios tradicionales, especialmente en un entorno geopolítico cada vez más incierto. La búsqueda de diversificación comercial y la consolidación de alianzas estratégicas se presentan como pilares fundamentales de la política exterior canadiense actual.
