Los grandes armadores navieros no se apresuran a volver a utilizar el canal de Suez, a pesar de la reciente estabilización de la situación tras las tensiones en el Mar Rojo. Según fuentes del sector, las compañías prefieren la ruta más larga alrededor del Cabo de Buena Esperanza, aunque implique mayores costos y tiempos de tránsito.
Esta decisión se basa en la evaluación de riesgos y la incertidumbre persistente en la región. Si bien los ataques a buques mercantes han disminuido, la amenaza no ha desaparecido por completo, y las aseguradoras siguen aplicando recargos significativos para navegar por el canal de Suez.
La ruta alternativa por el Cabo de Buena Esperanza añade entre 3.500 y 4.000 millas náuticas a la travesía, lo que se traduce en una semana o diez días adicionales de navegación. Esto implica mayores costos de combustible, personal y otros gastos operativos. Sin embargo, para muchas compañías, la seguridad de la tripulación y la carga es una prioridad mayor que el ahorro económico.
La situación también ha generado un impacto en las tarifas de flete, que han aumentado debido a la mayor demanda de buques y la reducción de la capacidad disponible. Se espera que esta tendencia continúe en el corto plazo, a menos que se produzca una mejora significativa en la seguridad del canal de Suez.
Las navieras están monitoreando de cerca la evolución de la situación y evaluando constantemente los riesgos y beneficios de cada ruta. La decisión final dependerá de factores como el tipo de carga, el destino final y la tolerancia al riesgo de cada compañía.
