El cáncer colorrectal afecta a más de 47.000 personas cada año en Francia. A veces está relacionado con el estilo de vida, como el consumo de alcohol o tabaco, los antecedentes familiares o la edad. Un estudio publicado en Clinical Gastroenterology and Hepatology (CGH), revela que la presencia de ciertos pólipos en el intestino aumenta significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad.
Pólipos: un riesgo de cáncer colorrectal multiplicado por cinco
Estos crecimientos aparecen en las paredes intestinales y generalmente son benignos. Según los autores, investigadores de la Universidad de Flinders en Australia, dos tipos de pólipos están particularmente asociados con un mayor riesgo de cáncer: los adenomas y los pólipos serrados. Descubrieron esto al estudiar más de 8.400 registros de colonoscopias. “El análisis mostró que las personas con adenomas y pólipos serrados tenían mucha más probabilidades de desarrollar lesiones precancerosas avanzadas”, explican. “De hecho, este riesgo fue hasta cinco veces mayor en comparación con las personas que solo tenían un tipo de pólipo”. Estos dos tipos de pólipos representan “vías cancerosas distintas que pueden estar activas simultáneamente”, indican los autores.
Durante su trabajo, también observaron que la presencia simultánea de ambos pólipos es frecuente: casi la mitad de los pacientes con pólipos serrados también tenían adenomas. Además, según los datos analizados por este equipo, los pólipos serrados podrían evolucionar a cáncer más rápidamente que los adenomas.
Pólipos y cáncer colorrectal: la detección temprana es primordial
“Los pólipos son frecuentes y generalmente benignos, pero cuando ambos tipos aparecen simultáneamente –lo que se conoce como lesiones sincrónicas– el riesgo de enfermedad intestinal grave o cáncer aumenta considerablemente”, subraya el Dr. Molla Wassie, autor principal de esta investigación. Para este especialista, este descubrimiento recuerda la importancia del cribado del cáncer colorrectal. “Los pólipos son más frecuentes con la edad, pero lo esencial es detectarlos y eliminarlos a tiempo”, precisa. “Si ya ha tenido ambos tipos de pólipos, es particularmente importante respetar escrupulosamente su calendario de colonoscopias”.
En Francia, se recomienda el cribado a partir de los 50 años. El primer paso es la búsqueda de sangre en las heces, y posteriormente se puede recomendar una colonoscopia para verificar si hay pólipos o adenomas presentes en el intestino. “Cuanto antes se detecte un cáncer colorrectal, menos pesados serán los tratamientos y mayores serán las posibilidades de curación”, explica la Assurance Maladie. Cuando se detecta en las primeras etapas, el cáncer colorrectal se cura en nueve de cada diez casos.
