Chantelle Asciak, de 32 años, fue diagnosticada erróneamente con una “infección” durante meses después de acudir al hospital con dolor de garganta y dolor en el pecho. La residente de Melbourne, Australia, visitó a un médico por primera vez en 2022. A pesar de sus quejas de fatiga y dolor en el pecho, se le recetaron antibióticos y se le diagnosticó una infección de pecho.
Cuando sus síntomas no mejoraron, la joven volvió a consultar a un médico, pero recibió un diagnóstico similar. Incluso se le sugirió que sus síntomas podrían ser causados por estrés o efectos posteriores al COVID.
LE COSTÓ RESPIRAR
Con el paso de los meses, la condición de Chantelle empeoró. La joven, que tenía dificultades para respirar, ya no podía ni siquiera acostarse en la cama. Su rostro y cuerpo comenzaron a hincharse.
Cuando llamaron a una ambulancia, se consideró que estaba sufriendo un ataque de pánico y se le volvió a tratar por una infección.

Cuando su estado empeoró aún más, Chantelle volvió al hospital, donde finalmente se le realizó una radiografía de tórax. Una tomografía computarizada posterior reveló la verdad.
A la joven se le diagnosticó un tipo raro y agresivo de cáncer de sangre, específicamente linfoma.

SUPERÓ UN GRAVE RIESGO PARA SU VIDA
Los médicos determinaron que la masa en su pecho tenía casi el tamaño de “una sandía pequeña”. Chantelle fue ingresada en cuidados intensivos y conectada a un respirador durante un tiempo.
Durante el difícil proceso de tratamiento, se le administró quimioterapia, inmunoterapia y terapias avanzadas.
Después de meses de tratamiento, Chantelle supo el 6 de marzo de 2023 que había superado por completo el cáncer.
