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Cáncer de pulmón en no fumadores: detección temprana y prevención

by Editora de Salud

Investigadores revelan por qué está aumentando el cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado y exploran cómo la genética, la exposición ambiental y las nuevas estrategias de detección podrían ayudar a detectar la enfermedad antes y mejorar los resultados.

Opinión: Cáncer de pulmón en no fumadores: de la detección temprana a la prevención. Crédito de la imagen: Thx4Stock team / Shutterstock

En un reciente artículo de opinión publicado en la revista Trends in Cancer, los investigadores examinaron la creciente carga global del cáncer de pulmón en personas sin antecedentes de tabaquismo. Este fenómeno requiere su propio marco de investigación y clínico, ya que los modelos tradicionales de cáncer de pulmón basados en el historial de tabaquismo son inadecuados para esta población.

Una carga emergente y una biología distinta

El cáncer de pulmón representa la mayor proporción de muertes relacionadas con el cáncer en todo el mundo, y el cáncer de pulmón en no fumadores (CPNF) representa un porcentaje cada vez mayor de casos, aunque la incidencia absoluta sigue siendo menor que la del cáncer de pulmón relacionado con el tabaquismo. Históricamente eclipsado por la enfermedad asociada al tabaquismo, el CPNF es cada vez más reconocido como una entidad biológica y clínica distinta, que incluye una menor carga mutacional tumoral, una alta prevalencia de mutaciones impulsoras accionables y, a menudo, una respuesta reducida a los inhibidores de puntos de control inmunitario.

El CPNF es más común en mujeres y en poblaciones asiáticas, especialmente en mujeres que nunca han fumado, aunque las razones de esta diferencia de sexo siguen sin estar claras y son objeto de debate. Muchos pacientes presentan enfermedad avanzada o metastásica, en parte porque no cumplen con los criterios tradicionales para la detección de cáncer de pulmón, lo que lleva a un diagnóstico tardío.

Susceptibilidad genética y hematopoyesis clonal

Identificar a los no fumadores con un riesgo elevado es un desafío porque la incidencia basal sigue siendo relativamente baja. Sin embargo, las predisposiciones biológicas heredadas y adquiridas están surgiendo como contribuyentes importantes.

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Las variantes germinales en ciertos genes, incluidos EGFR, TP53, ATM y miembros de la familia APOBEC3, se han relacionado con un mayor riesgo de cáncer de pulmón. Ciertas mutaciones, como EGFR p.Thr790Met (T790M), confieren un riesgo vitalicio particularmente alto y pueden conducir al desarrollo de lesiones pulmonares multifocales a edades más jóvenes.

Además, los factores genéticos específicos de la población, como la deleción germinal de APOBEC3A/B, aumentan significativamente el riesgo de ciertos cánceres de pulmón en algunos grupos étnicos. Estos hallazgos sugieren que el cribado genético, especialmente en poblaciones de alta prevalencia, podría eventualmente informar sobre la vigilancia adaptada al riesgo.

La hematopoyesis clonal de potencial indeterminado (HCI) representa otro factor de riesgo emergente. La HCI implica mutaciones somáticas en las células madre hematopoyéticas, que afectan comúnmente a genes como DNMT3A, TET2 y ASXL1. Las personas con fracciones alélicas de variantes altas pueden experimentar un mayor riesgo de tumores sólidos, incluido el cáncer de pulmón, independientemente del estado de fumador.

Mecanísticamente, la HCI puede promover la tumorigénesis a través de la inflamación crónica, incluido el aumento de la señalización de la interleucina-1β (IL-1β). Aunque las terapias anti-IL-1β han mostrado señales de reducción del riesgo de cáncer de pulmón en algunos estudios, la evidencia sigue siendo mixta. Actualmente, no existen pautas formales para el cribado de cáncer basado en la HCI, lo que subraya la necesidad de más investigación antes de la implementación clínica.

Exposición ambiental y el exposoma

Más allá del riesgo heredado, el “exposoma” (la medida acumulativa de las exposiciones ambientales a lo largo de la vida) juega un papel central en el desarrollo del CPNF.

La exposición al radón es un carcinógeno bien establecido, particularmente en entornos interiores mal ventilados y regiones geográficas específicas. Si bien los primeros estudios se centraron en los mineros que experimentaron una alta exposición ocupacional, el radón residencial sigue siendo un problema importante de salud pública. Los estudios mecanísticos sugieren que la radiación induce daño genómico, aunque las vías precisas siguen sin estar claras. La exposición a la radiación de diagnóstico médico, incluida la tomografía computarizada repetida, también se ha propuesto como un posible contribuyente en algunos estudios, aunque los vínculos causales siguen bajo investigación.

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El humo de segunda mano aumenta el riesgo de cáncer de pulmón en no fumadores en aproximadamente un 20-25%. Curiosamente, los tumores en estos individuos no muestran consistentemente firmas mutacionales relacionadas con el tabaquismo clásicas, lo que sugiere que la exposición indirecta al tabaco puede actuar sinérgicamente con otros procesos biológicos, como la mutagénesis relacionada con APOBEC.

La contaminación del aire, particularmente las partículas finas (PM2.5), es un carcinógeno conocido y está fuertemente asociada con la incidencia de cáncer de pulmón. La alta exposición a PM2.5 se correlaciona con una mayor carga mutacional, mutaciones de TP53, acortamiento de los telómeros y activación inflamatoria dentro del microambiente pulmonar.

De manera similar a los mecanismos relacionados con la HCI, la inflamación inducida por la contaminación, especialmente la señalización mediada por IL-1β, parece promover la tumorigénesis. Sin embargo, la evaluación del riesgo se complica por las exposiciones variables al aire libre y al aire interior, especialmente en regiones que se urbanizan rápidamente o con recursos limitados. La contaminación del aire interior por combustibles sólidos o entornos de cocina mal ventilados sigue siendo poco estudiada, pero puede ser importante en ciertas regiones.

Las afecciones inflamatorias y ciertas enfermedades crónicas también se han relacionado con un mayor riesgo de cáncer de pulmón, aunque la causalidad sigue siendo incierta debido a las limitaciones de los estudios observacionales.

Estrategias de detección temprana, prevención y detección

La detección temprana mejora drásticamente los resultados en el cáncer de pulmón. Un ensayo de detección mostró una reducción del 20% en la mortalidad por cáncer de pulmón mediante la tomografía computarizada de baja dosis (TCBD) en fumadores empedernidos. Sin embargo, aplicar la TCBD a los no fumadores sigue siendo controvertido porque definir un alto riesgo sin historial de tabaquismo es difícil, y persisten las preocupaciones sobre los falsos positivos, el sobrediagnóstico y la rentabilidad, particularmente dada la incidencia basal comparativamente más baja en los no fumadores.

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Un ensayo clínico de personas que nunca han fumado en Taiwán identificó un riesgo elevado entre los no fumadores que tenían un historial familiar de primer grado de cáncer de pulmón, lo que llevó a la ampliación de los criterios nacionales de detección. Los datos preliminares indican que la TCBD puede ser eficaz en subgrupos de no fumadores de alto riesgo seleccionados, como las mujeres asiáticas con predisposición familiar. Aún así, se necesitan ensayos aleatorios que evalúen el beneficio en la mortalidad y la rentabilidad en poblaciones más amplias de no fumadores. Los nuevos análisis de sangre de detección temprana de múltiples cánceres basados en el ADN tumoral circulante también están bajo investigación, aunque su sensibilidad para detectar el cáncer de pulmón en etapas muy tempranas sigue siendo limitada.

Las estrategias de prevención también están evolucionando. Las terapias dirigidas, las inmunoterapias y las vacunas contra el cáncer se están investigando para el tratamiento de la enfermedad premaligna o en etapa temprana. Las vacunas dirigidas a neoantígenos clonales, así como los enfoques basados en péptidos como CIMAvax-EGF, se están evaluando por su potencial preventivo. Debido a que los tumores de CPNF albergan con frecuencia mutaciones impulsoras accionables e inmunogénicas, esta población puede ser particularmente adecuada para estrategias de intercepción basadas en vacunas. Sin embargo, los beneficios deben superar los riesgos de toxicidad y los costos económicos, y la eficacia clínica aún debe establecerse.

Conclusiones

El CPNF es un problema de salud global cada vez más importante que requiere enfoques diagnósticos, de detección y terapéuticos distintos. La integración de la susceptibilidad genética, la hematopoyesis clonal, los antecedentes familiares y las exposiciones ambientales en modelos de riesgo integrales puede permitir una detección y prevención más precisas. El avance de la comprensión biológica del CPNF será esencial para desarrollar estrategias de intercepción personalizadas capaces de reducir la mortalidad en esta población subreconocida y en crecimiento.

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