Los recientes datos del Registro Nacional del Cáncer de 2025 son contundentes: el número de casos de cáncer en Mauricio ha aumentado de 2.841 a 3.362 en un año, lo que representa un aumento significativo. Aún más preocupante es el incremento de casos en jóvenes y la importante proporción de cáncer en la mortalidad prematura, lo que subraya la urgencia de una respuesta adaptada y estratégica.
Diariamente, se administran alrededor de 70 sesiones de quimioterapia en los servicios nacionales de lucha contra el cáncer. Estas cifras reflejan la magnitud de la movilización médica. Sin embargo, un aspecto fundamental a menudo permanece en la sombra: la forma en que se toman las decisiones de tratamiento. Precisamente este elemento puede transformar radicalmente el curso y la evolución de un paciente.
Según Fuad Salie, director del C-Care Cancer Centre, persisten ciertas ideas erróneas en torno al cáncer. En primer lugar, la idea de que el tratamiento siempre busca la curación es inexacta: para algunos cánceres avanzados, el objetivo es controlar la enfermedad y preservar la calidad de vida. “Además, más tratamiento no necesariamente significa un mejor resultado: la medicina de precisión subraya que el exceso de tratamiento puede ser perjudicial. Finalmente, el seguimiento post-terapéutico es esencial y no debe descuidarse, ya que incluye la gestión de los efectos secundarios, el apoyo psicológico y el riesgo de recurrencia.”
Fragmentación de la atención
Restez informé des derniers gros titres sur WhatsApp | LinkedIn
Cuando la atención no está integrada, el recorrido del paciente se reduce a una serie de etapas mal conectadas. Esto genera retrasos, controles repetitivos e incluso tratamientos excesivos, lo que resulta en una experiencia estresante que genera confusión y fatiga emocional tanto para los pacientes como para sus familias. “Un enfoque coordinado promueve la claridad, la coherencia y la continuidad. Un enfoque de tratamiento individualizado para cada paciente, claramente articulado y difundido, respaldado por un equipo identificable, cambia radicalmente la experiencia”, explica aún Fuad Salie.
Los equipos multidisciplinarios (MDT) en oncología son grupos de especialistas (oncólogos, cirujanos, patólogos, enfermeros) que colaboran para definir el mejor plan de tratamiento personalizado para cada paciente. Estas reuniones permiten estructurar la atención, mejorar la supervivencia y garantizar un seguimiento completo, a menudo obligatorio.
Fuad Salie cita el caso de una paciente con cáncer de mama para la que inicialmente parecía inevitable una mastectomía. “La discusión en el MDT permitió proponer una quimioterapia como primera intención para reducir el tumor. Este enfoque condujo a una cirugía menos radical, más conservadora, y a un resultado notablemente mejor, tanto a nivel médico como humano. Este tipo de decisión no es una excepción: es el resultado de un diálogo estructurado y una visión compartida.”
Para que este enfoque se convierta en universal, son necesarios cambios según Fuad Salie. “Los sistemas de salud deben reconocer y financiar el tiempo dedicado a las reuniones multidisciplinarias. Las instituciones deben establecer tiempo protegido, una coordinación dedicada y un liderazgo capaz de fomentar una verdadera cultura de colaboración. Además, es absolutamente necesario alentar a los pacientes a hacer las preguntas apropiadas al momento del diagnóstico: ¿Cuál es el verdadero objetivo del tratamiento? ¿Cuál será el efecto en mi calidad de vida? ¿Quién supervisa mi recorrido?”
El cáncer es una enfermedad compleja que requiere un enfoque colaborativo y una atención personalizada. “Al colaborar, no solo brindamos a los pacientes mejores perspectivas de supervivencia, sino también un enfoque más humano, más lógico y respetuoso con su individualidad”, sostiene Fuad Salie.
