El programa “Même pas mal” (Ni un poco de dolor) se llevó a cabo el lunes 23 de febrero en el centro hospitalario Henri-Mondor de Aurillac. Organizado por la asociación “Tout le monde contre le cancer” (Todos contra el cáncer) y con el apoyo de la fundación La Roche Posay, su objetivo es capacitar a los profesionales sanitarios y a los padres para que puedan gestionar mejor el dolor relacionado con el cáncer en niños y jóvenes.
Véronique Panel no es maga, pero en su maleta encantada se encuentran peluches y juguetes. Estos objetos sirven para distraer y desviar la atención de los niños durante un tratamiento. Durante esta sesión en el hospital Henri-Mondor de Aurillac, alrededor de quince profesionales sanitarios recibieron formación sobre estas herramientas lúdicas y gestos sencillos. A pesar de la hospitalización, el entorno de estos jóvenes pacientes debe seguir siendo el de un niño. Valérie Souquière, jefa de enfermería y pediatra en el centro hospitalario de Aurillac, explica: “Es cierto que está en el hospital y necesita tratamiento, pero también estamos aquí para que todo sea lo más tranquilo posible para él, teniendo en cuenta su ritmo, su edad, sus deseos y sus necesidades”.
A continuación, es el turno de los padres para que se inicien en estos masajes mágicos. Alicia, de 7 años, hija de Ophélie y Sébastien, sufre de la enfermedad de Berger. Su tratamiento es largo y pesado. Ophélie Broquerie cuenta: “Está ansiosa. Cuando tiene una cita con el médico, se estresa y se irrita. Gracias a este día, estará más tranquila y serena. Para mí, verla tranquila será más agradable”.
Esta iniciativa “Même pas mal” es impulsada por la asociación “Tout le monde contre le cancer”, en colaboración con la fundación La Roche Posay. Véronique Panel, socia-esteticista y formadora de “Même pas mal” en la asociación “Tout le monde contre le cancer”, recuerda: “Los padres a veces se sienten impotentes ante el dolor del niño. No saben cómo distraerlo. Olvidamos la enfermedad a través del juego, el bienestar y el tacto”. El año pasado, en Francia, 300 profesionales sanitarios y un centenar de padres pudieron beneficiarse de estos momentos de cuidado.
Artículo elaborado a partir del reportaje de Laurence Laborie y Chloé Peltin / France 3 Auvergne
