La desinformación sobre el cáncer está en aumento, promoviendo falsas curas, dietas restrictivas y la demonización de tratamientos médicos probados. Según el Dr. Mario Di Palma, oncólogo del Instituto Gustave-Roussy en Villejuif (Francia), este es un problema “cotidiano”.
Pacientes son influenciados por información errónea que cuestiona la utilidad o incluso el riesgo de la quimioterapia, promueve el ayuno como tratamiento, difunde la idea de que el azúcar alimenta las células cancerosas o aboga por terapias alternativas sin base científica. Esta desinformación puede retrasar el tratamiento adecuado, generar complicaciones e incluso llevar a la muerte, alertan profesionales de la salud y asociaciones.
El Dr. Di Palma señala que estas falsas creencias suelen girar en torno a la alimentación, el ayuno y los suplementos alimenticios. Muchos pacientes, influenciados por las redes sociales, intentan eliminar el azúcar de su dieta bajo la falsa creencia de que esto priva a las células cancerosas de alimento. Emilie Groyer, doctora en biología y redactora jefe de la revista de la asociación Rose Up, que apoya a mujeres con cáncer, enfatiza que, si bien la alimentación es un factor importante, es crucial mantener la prudencia.
Riesgo de desnutrición e interacciones
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Una dieta estricta puede debilitar a los pacientes. La desnutrición puede disminuir su capacidad para tolerar los tratamientos y afectar su pronóstico, como lo ejemplifica el caso de una paciente que tuvo que suspender su tratamiento debido a la fatiga causada por el ayuno.
Muchos pacientes recurren a suplementos alimenticios sin supervisión médica, esperando aliviar los efectos secundarios de los tratamientos o mejorar su bienestar. Sin embargo, estos suplementos pueden interferir con la eliminación de ciertos medicamentos por el organismo. El Dr. Di Palma señala que en el Instituto Gustave-Roussy se registran casos anuales de insuficiencia renal o hepatitis debido a interacciones entre suplementos y fármacos anticancerosos, subrayando la importancia de una relación de confianza entre médico y paciente.
“Es una cuestión de confianza y de un acompañamiento en una oncología integrativa que me faltó”, relata Christine, una paciente de 57 años con cáncer de mama. Tras una recurrencia en 2021 y el descubrimiento de metástasis, aceptó una ablación de ovarios, pero rechazó la hormonoterapia combinada con terapia dirigida por sentirse “demasiado débil”.
“Bebía jugos de verduras”
En su lugar, probó métodos no probados científicamente. “Cambié mi alimentación, dejé el azúcar y bebía jugos de verduras”, describe. Después de dos años en los que se sentía mejor, su estado empeoró, lo que la llevó a retomar los tratamientos médicos.
“Hay que tener en cuenta el factor tiempo”, advierte Caroline Mercier, directora general de Rose Up. “Cuando se pasan meses complementándose, automedicándose y retrasando los tratamientos, la pérdida de oportunidad es muy importante”.
Las personas con cáncer son especialmente vulnerables y pueden ser blanco de individuos malintencionados o de movimientos más estructurados, advierte Hugues Gascan, presidente del Grupo de Estudio del Fenómeno Sectario (GéPS). Insta a no separar la deriva terapéutica de la deriva sectaria, citando como ejemplo la “medicina germánica”, promovida por Ryke Geerd Hamer, que se basa en la falsa idea de que el cáncer es consecuencia de un “nudo psicológico”. Esta aproximación ha dado lugar al “decodaje biológico” o a la “deprogramación celular”, que se promocionan como una cura para el cáncer.
Derivas sectarias
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Ryke Geerd Hamer, fallecido en 2017, fue condenado en 2004 por complicidad en el ejercicio ilegal de la medicina tras la denuncia de un hombre cuya esposa, con cáncer de mama, falleció después de rechazar tratamientos probados, según el último informe de la Misión Interministerial de Lucha contra las Derivas Sectarias (Miviludes).
Camille sufrió una “deriva” similar, según el relato a la AFP de su prima Laura (nombres modificados). Tras el diagnóstico de cáncer de mama, Camille consultó a una figura de la naturopatía. “Le dijo que el cáncer no existía, que solo eran toxinas que se podían eliminar con purgas, aceites esenciales y comiendo crudo”, afirma Laura. Camille regresó con una “pseudo-receta de aceites y una dieta específica”, pero su estado empeoró rápidamente, perdió peso y sufrió dolores insoportables. Después de dos años, volvió a la medicina, pero “ya era demasiado tarde”, lamenta Laura, cuya prima falleció años después. De ahí su deseo de alertar sobre los riesgos de estas prácticas: “Las víctimas no son culpables, sino víctimas de profesionales del fraude”.
