La relación entre el cáncer y los suplementos dietéticos es un tema complejo y a menudo controvertido. Un oncólogo advierte que, si bien muchos pacientes con cáncer recurren a los suplementos con la esperanza de mejorar su salud o combatir la enfermedad, la evidencia científica que respalda su eficacia es limitada y, en algunos casos, pueden incluso ser perjudiciales.
En algunos casos, ciertos suplementos pueden interferir con los tratamientos convencionales contra el cáncer, como la quimioterapia y la radioterapia. Un ejemplo de esto es la biotina, una vitamina B que se utiliza comúnmente para fortalecer el cabello y las uñas. Se ha demostrado que la biotina puede alterar los resultados de ciertas pruebas de laboratorio, lo que dificulta la interpretación precisa de los resultados y puede llevar a decisiones de tratamiento incorrectas.
Además de la biotina, existen otros suplementos que pueden interactuar con los medicamentos contra el cáncer, ya sea aumentando o disminuyendo su eficacia. Por esta razón, es crucial que los pacientes con cáncer informen a su equipo médico sobre todos los suplementos que están tomando, incluso aquellos que consideran inofensivos. La comunicación abierta y honesta con el oncólogo es fundamental para garantizar la seguridad y eficacia del tratamiento.
Los expertos recomiendan que los pacientes con cáncer se centren en una dieta equilibrada y nutritiva, rica en frutas, verduras y granos integrales, en lugar de depender de suplementos para mejorar su salud. En algunos casos, el oncólogo puede recomendar suplementos específicos para abordar deficiencias nutricionales, pero esto siempre debe hacerse bajo supervisión médica.
En resumen, la decisión de tomar suplementos durante el tratamiento del cáncer debe ser tomada en consulta con un profesional de la salud, considerando los posibles riesgos y beneficios individuales.
