El Museo Capilla Sansevero en Nápoles ofrece una experiencia única e inolvidable: permitirá a decenas de visitantes con discapacidad visual tocar algunas de las obras de arte más celebradas, incluyendo el “Cristo Velado”, considerada una de las esculturas más impactantes de la historia.
El 17 de marzo, el museo acogerá la iniciativa “La meraviglia a portata di mano” (La maravilla al alcance de la mano), organizada en colaboración con la Unión Italiana de Ciegos y Débilmente Videntes de Nápoles. Alrededor de 80 personas ciegas o con problemas de visión tendrán la oportunidad de conectar con estas obras maestras de mármol de una manera completamente nueva.
La visita estará guiada por personas con discapacidad visual, en un programa diseñado para priorizar la accesibilidad y convertir la experiencia museística en algo verdaderamente inclusivo.
Para esta ocasión especial, se retirarán las barreras protectoras que rodean las esculturas. Los participantes, equipados con guantes de látex, podrán explorar con el tacto la intrincada superficie de mármol, incluyendo el famoso “Cristo Velado” de Giuseppe Sanmartino, una representación de Jesús cubierto por un sudario transparente esculpido en el mismo bloque de piedra. El recorrido táctil también se extenderá a los relieves situados a los pies de las esculturas “La Pudicizia” y “Il Disinganno”.
Chiara Locovardi, una de las guías, declaró a la agencia de noticias Ansa: “El velo que cubre a Cristo es extraordinario. Es imposible comprender cómo Sanmartino logró crearlo. El velo desafía toda explicación, tanto para quienes pueden ver como para quienes no. Al tocarlo, se pueden sentir las venas palpitar debajo”.
El “Cristo Velado”, completado en 1753, es uno de los logros más asombrosos en mármol. La transparencia del sudario que cubre el cuerpo de Jesús parece tan real que muchos aún creen que es el resultado de una alquimia perdida capaz de transformar la tela en piedra.
Maria Alessandra Masucci, presidenta del Museo Capilla Sansevero, explicó que esta iniciativa forma parte de un programa más amplio para crear un espacio cultural inclusivo y accesible, con itinerarios y herramientas adaptadas a las diferentes necesidades de los visitantes.
Giuseppe Ambrosino, de la Unión Italiana de Ciegos y Débilmente Videntes, señaló que el proyecto refleja un principio más amplio: que el disfrute de la belleza debe ser un derecho universal.
“El arte no debe ser un privilegio reservado para los que ven”, afirmó. “Proyectos de accesibilidad como este transforman un museo en un lugar de verdadera inclusión, afirmando que el arte pertenece a todos. En este caso, los visitantes no solo podrán tocar la escultura de mármol; la belleza misma podrá fluir a través de las manos y llegar directamente al corazón”.
