La monarquía británica vuelve a estar en el centro de la atención, esta vez por las conexiones del Príncipe Andrés con el difunto Jeffrey Epstein. Documentos sugieren que el Príncipe Andrés recibió información del gobierno británico sobre inversiones en Afganistán, cortesía de Epstein, lo que reaviva el escrutinio sobre su relación con el financiero condenado.
La presión sobre el Palacio de Buckingham aumenta, ya que una sobreviviente de Epstein ha solicitado que se revisen los archivos del Príncipe Andrés. Paralelamente, la policía británica está en conversaciones con la Fiscalía de la Corona (CPS) para investigar al Príncipe Andrés, lo que indica una posible revisión formal de su conducta.
En otros acontecimientos relacionados, el Príncipe Guillermo no reaccionó directamente a las preguntas sobre Epstein durante su reciente viaje a Arabia Saudita, aunque sus acciones en dicho viaje han generado debate. El Palacio de Buckingham, por su parte, ha declarado estar dispuesto a colaborar con la investigación policial en curso sobre el Príncipe Andrés.
Estos eventos se suman a una serie de controversias que han afectado a la familia real británica en los últimos años, manteniendo a la opinión pública en vilo y generando interrogantes sobre la transparencia y la rendición de cuentas dentro de la institución.
