El caso revela, una vez más, que los familiares de quienes cometen delitos graves también son víctimas, sufriendo las consecuencias de un crimen por el que no son responsables. Así lo expresó el abogado Andrea Miroli, defensor de Claudio Carlomagno, detenido por el feminicidio de Federica Torzullo, tras la muerte de los padres del acusado, quienes fueron encontrados ahorcados en su vivienda en Anguillara.
Según Miroli, las razones detrás de este trágico acto fueron explicadas en una carta dirigida a su otro hijo, Davide, y se solicita respeto y privacidad en torno a ella. Lamentó que, incluso ayer, se publicaran en redes sociales mensajes como “esa mujer hizo bien en suicidarse después de haber dado a luz a un monstruo”. El abogado enfatizó la importancia de una pedagogía colectiva para evitar que este tipo de situaciones trasciendan el ámbito legal, dada la perturbación que la presión mediática puede generar en las personas afectadas.
Miroli expresó su preocupación no solo por su cliente y cómo afrontará esta terrible noticia, sino también por su hijo, quien en pocos días ha perdido a su madre, a sus abuelos y, posiblemente, a su padre por mucho tiempo.
