China anunció este miércoles la imposición de nuevos aranceles a la importación de carne de res a partir del próximo año. La medida establece un recargo del 55% sobre los envíos procedentes de Estados Unidos y otros grandes proveedores una vez superadas las cuotas anuales.
La situación se produce en un contexto de abundancia de carne de res en China, con precios en caída, mientras que en Occidente los costos se disparan, generando descontento entre los productores. En Estados Unidos, el presidente Donald Trump ya ha tomado medidas correctivas, y en Europa, las protestas de los agricultores, como las que se vieron en Bruselas con la quema de neumáticos, reflejan la tensión en torno al acuerdo Mercosur.
Los productores se muestran insatisfechos en ambos lados del Atlántico y del Pacífico. La causa radica en el exceso de oferta en China y la alta demanda en Occidente. Pekín ahora actúa en defensa de sus propios productores. El consumo de carne en China es elevado, y aunque el gobierno ha apoyado el aumento de la producción nacional, las importaciones extranjeras han seguido fluyendo.
En contraste, Estados Unidos y Europa experimentan una disminución en el número de cabezas de ganado, mientras que la demanda se mantiene. Como resultado, los precios han aumentado significativamente, a diferencia de la caída observada en China, lo que perjudica a los productores y a los consumidores. Trump, según informa Bloomberg, está considerando reducir los aranceles a la carne de res y otros alimentos importados que han subido de precio. Europa, por su parte, negocia el acuerdo Mercosur – contra el cual los agricultores protestaron visiblemente cerca del lugar de la cumbre de la UE del 18 de diciembre – que facilitaría la importación de carne de res desde América Latina.
La tendencia es clara: China busca equilibrar una situación relativamente favorable para sus consumidores y productores, mientras que en Occidente no hay satisfacción generalizada, y solo los consumidores (votantes) podrían obtener algún alivio.
Analicemos las acciones actuales de China.
Acumulación de carne de res y consumo de existencias
La medida de salvaguardia, que entrará en vigor el 1 de enero de 2026, tendrá una duración de tres años, según informó Newsweek, desde una perspectiva estadounidense (aunque es importante señalar que Estados Unidos es solo uno de los principales proveedores, junto con Argentina, Brasil y Australia). La regulación establece cuotas específicas por país para limitar las importaciones libres de aranceles – 164.000 toneladas de carne de res estadounidense en el primer año – y aplica aranceles adicionales a las importaciones que excedan estos límites.
