El rol estratégico de China ante el conflicto en Irán
La postura de China frente a la guerra contra Irán ha suscitado interrogantes sobre el nivel de apoyo que Beijing brinda a Teherán. Aunque Estados Unidos ha sostenido históricamente que China es un competidor y no un enemigo, el desarrollo del conflicto ha impuesto nuevas dinámicas a esta relación.

Prioridades de seguridad y visión estratégica
A pesar de poseer el segundo presupuesto de defensa más grande del mundo, la modernización militar de China permanece enfocada primordialmente en sus objetivos dentro de Asia. Para Beijing, la prioridad máxima es avanzar en la unificación con Taiwán, seguida de sus reclamos territoriales en la frontera con India y en las aguas disputadas de los mares del Este y del Sur de China.
Si bien China ha expandido su presencia fuera de Asia —con la creación de una base militar en Yibuti en 2017 y la implementación de la Iniciativa de Seguridad Global en 2022 para la capacitación en seguridad interna en África, América Latina y Asia—, no existen evidencias de que busque rivalizar con la capacidad de proyección de fuerza global de Estados Unidos.
De hecho, Beijing ve las intervenciones estadounidenses en Medio Oriente como una advertencia. Se hace referencia a los costos presupuestarios de las guerras posteriores al 11 de septiembre, que la politóloga Neta Crawford estimó en aproximadamente 8 billones de dólares, resultando en escenarios como el retorno del Talibán en Afganistán, la inestabilidad en Libia y la muerte de cientos de miles de personas en Irak.
El “Eje de Autocracia” y la cooperación económica
La relación entre China e Irán ha sido identificada como parte de un “Eje de Autocracia” informal. Ambos países colaboran para cuestionar el orden global liderado por Estados Unidos a través de organismos multilaternos como el grupo BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO). Esta alianza se formalizó en 2021 mediante un acuerdo de asociación estratégica integral con una vigencia de 25 años, que abarca cooperación tecnológica, económica y de seguridad.
En el ámbito económico, China es el mayor socio comercial de Irán y el principal comprador de su crudo. Beijing adquiere aproximadamente el 90% del petróleo exportado por Teherán, lo que representa decenas de miles de millones de dólares anuales que sostienen el presupuesto gubernamental y las actividades militares iraníes.
Apoyo limitado y suministros duales
China ha evitado establecer compromisos de defensa formales con Irán, limitando su apoyo a la esfera diplomática y al suministro de materiales de uso dual, ayudando así a Teherán a mitigar el impacto de las sanciones estadounidenses.
Informes indican que, tras el inicio de los ataques estadounidenses, China permitió que dos embarcaciones estatales iraníes cargaran perclorato de sodio en un puerto chino, sustancia utilizada en la fabricación de combustible sólido para misiles. No obstante, ante la intensidad y el alcance de las ofensivas de Estados Unidos e Israel, Beijing ha mantenido una distancia operativa, confiando en que podrá capitalizar la situación económica y diplomáticamente una vez finalizado el conflicto.
