Chipre asumirá la presidencia semestral del Consejo de la Unión Europea a partir del 1 de enero de 2026, priorizando la autonomía de la Unión en materia de seguridad, defensa y economía, así como la gestión migratoria. Este período estará marcado por la guerra en Ucrania, las negociaciones para un alto el fuego, la inestabilidad en Oriente Medio y las relaciones transatlánticas.
El lema de la presidencia chipriota será “Una unión autónoma. Abierta al mundo”. Según declaraciones del presidente Nikos Christodoulides, “la presidencia de Chipre trabajará con determinación para dar un nuevo impulso al edificio europeo y contribuir sustancialmente al próximo paso en nuestro camino común”.
Chipre releva a Dinamarca en esta función y precederá a Irlanda. El país helénico ingresó a la Unión Europea en 2004 y ya ejerció la presidencia semestral en 2012. Durante su mandato, Chipre albergará 260 reuniones, incluyendo 27 de alto nivel y 19 consejos informales de ministros, además de encuentros y conferencias en Bruselas, Luxemburgo y Camerún.
La Presidencia del Consejo de la Unión Europea rota cada seis meses entre los Estados miembros, siguiendo un sistema establecido que otorga a cada uno de los Veintisiete un turno cada tres años y medio. La labor principal consiste en presidir las reuniones del Consejo Europeo, asegurar la continuidad de su trabajo y de los procesos legislativos, así como representar al Consejo en sus relaciones con las demás instituciones comunitarias.
“Autonomía” en defensa y seguridad
El gobierno chipriota ha definido cinco prioridades clave para su presidencia, presentadas a finales de diciembre: autonomía a través de la seguridad y la preparación para la defensa; autonomía mediante la competitividad; apertura al mundo; una Unión basada en valores que no deje a nadie atrás; y un presupuesto a largo plazo para la UE.
Chipre aboga por una Unión Europea “firmemente anclada en el multilateralismo y totalmente comprometida con la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, incluyendo la ley marítima internacional”.
La presidencia chipriota impulsará la implementación del Libro Blanco sobre la Defensa europea / Preparación 2030 y el Mapa de Ruta asociado, así como la Estrategia de Preparación de la UE. Asimismo, busca fortalecer las relaciones transatlánticas y profundizar la cooperación entre la UE y la OTAN.
Entre las prioridades en este ámbito se incluyen la salvaguarda de la seguridad marítima y la libertad de navegación, la seguridad económica, la seguridad en el acceso al agua, y la protección de las democracias frente a injerencias extranjeras, la desinformación, los discursos de odio y las amenazas híbridas. Todo ello, manteniendo una UE “abierta al mundo”, con especial atención a las relaciones con el Vecindario Sur y los países del Golfo Pérsico.
Mayor competitividad
La apuesta por la “autonomía” lleva a la presidencia chipriota a enfatizar la “competitividad” de la economía de la UE. Para ello, propone reducir la burocracia en beneficio de las pequeñas y medianas empresas, promover la Unión de Ahorros e Inversiones, y fortalecer la autonomía digital y energética. Un objetivo clave es lograr precios de la energía asequibles y predecibles, impulsando el Paquete de Redes eléctricas europeas.
Chipre también liderará las negociaciones para el presupuesto comunitario 2028-2034, buscando alcanzar un acuerdo sobre un nuevo marco financiero antes de finales de 2026.
La firma del acuerdo con Mercosur, pospuesto en el último Consejo Europeo de diciembre, será el primer hito económico e internacional de la presidencia chipriota.
En línea con su objetivo de “una Unión de valores que no deje a nadie atrás”, Chipre priorizará las políticas para una vivienda asequible, a través del Plan Europeo anunciado a mediados de diciembre, y se centrará en la protección de niños y jóvenes, especialmente en internet.
Entrada en vigor del Pacto sobre Migración
Las políticas de inmigración y asilo en la UE serán otra prioridad para Chipre, un país situado en las rutas migratorias desde Oriente Medio. El Pacto de la UE sobre Migración y Asilo, que endurece las condiciones de entrada y permanencia, fue aprobado en 2024, pero entrará en vigor en su totalidad a partir del 12 de junio de 2026.
La presidencia chipriota se propone “promover un enfoque integrado y eficaz tanto a la dimensión interna como a la externa de la migración, abordando sus causas y fortaleciendo la cooperación con los países de origen”.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha formulado varias recomendaciones a la presidencia chipriota, entre ellas garantizar rutas migratorias seguras y políticas eficaces para salvar vidas, reducir la irregularidad y prevenir la explotación de migrantes por redes de traficantes; asegurar que el sistema de repatriaciones respete los derechos humanos y facilite la reintegración; y basar todas las políticas en análisis basados en datos reales.
Una isla dividida
Chipre es un territorio dividido. Habitado por población grecochipriota y de origen turco, la administración conjunta de ambas comunidades se disolvió en 1963, dando lugar a enfrentamientos civiles y una década de inestabilidad. En 1974, los militares que gobernaban en Grecia intentaron un golpe de Estado para anexionarse el país, lo que provocó la invasión turca del norte de la isla. Desde entonces, Chipre está dividida en dos entidades: la República de Chipre y la República del Norte de Chipre, esta última reconocida únicamente por Turquía y que ocupa un tercio del territorio. La línea de separación, vigilada por fuerzas de la ONU, divide la capital, Nicosia, en dos.
Esta situación podría generar tensiones con Turquía durante la presidencia chipriota.
