Un cine casero en Boston, el Wenham Street Cinema, ha cerrado sus puertas definitivamente tras recibir una orden de cese y desistimiento de una firma de licencias de Hollywood debido a proyecciones ilegales.
El detonante: “The Wild Robot”
El cierre fue provocado específicamente por la proyección de la película animada de 2024 “The Wild Robot” sin el permiso correspondiente. Swank Motion Pictures, la empresa de licencias que representa a los principales estudios, envió una advertencia al propietario, Matt Shuman, indicando que podría enfrentar multas de aproximadamente 3,000 dólares por cada título proyectado si continuaba con las actividades.
A pesar de que las funciones se realizaban en un garaje privado o áreas adyacentes, la firma legal argumentó que los esfuerzos de promoción y la publicidad en plataformas digitales clasificaban estos eventos como “públicos”. Ante el riesgo de costos legales crecientes y la posibilidad de realizar unas 15 proyecciones por verano, Shuman decidió seguir el consejo de su abogado y cerrar el establecimiento.
La situación tuvo un giro irónico: en el Día de los Inocentes de 2024, Shuman había bromeado sobre haber recibido una advertencia de Swank Motion Pictures, un escenario que se volvió realidad un año después.
Un punto de encuentro comunitario
Lo que comenzó como una actividad sencilla entre vecinos en el barrio de Jamaica Plain (JP), creció hasta convertirse en un centro cultural local. Fundado por Shuman y su amigo Jesse Abbruzzese años después de que Shuman se mudara a la zona en 2012, el cine se transformó en un espacio donde se veían películas y entregas de premios, apoyados incluso por un sistema de sonido donado por una empresa inmobiliaria local.
Más allá del cine, el garaje acogió a músicos, expertos en diversos temas y políticos que acudían a hablar con los residentes, fomentando la conexión y los recuerdos entre los vecinos durante casi una década.
El adiós definitivo
El cierre oficial ocurrió en 2026. Además de las presiones legales, Shuman y su esposa Amy se mudaron a una nueva casa cerca del Monumento, aproximadamente a una milla de distancia, para brindar más espacio a su hijo de dos años, Caleb, dejando atrás el emblemático cine del garaje.
