Un video que circula en redes sociales ha desatado una tormenta política en Chipre. La grabación, publicada en la plataforma “X”, involucra a un estrecho colaborador y familiar del Presidente, a un exministro, a un amigo cercano y a un empresario, en una conversación con posibles inversores sobre la financiación, aparentemente ilegal, de su campaña electoral para 2028.
Dos escenarios se barajan actualmente. El primero, y el más favorable para el gobierno, es que el video sea una falsificación, un producto de actividades híbridas dirigidas contra la República de Chipre, con posibles vínculos rusos. Aunque expertos del TEPAK han determinado que el video no fue creado con inteligencia artificial, persisten dudas sobre su autenticidad. Las conversaciones presentadas son fragmentadas, editadas y muestran una clara costura de segmentos inconexos. Si bien se insinúa una posible financiación del Presidente y del Fondo de la Primera Dama, las referencias son vagas y generales.
La publicación del video, justo después de la visita y la cálida recepción al Presidente ucraniano en Nicosia, así como la bandera ucraniana junto al nombre de la cuenta falsa que lo difundió, alimentan la sospecha de una provocación con intereses rusos.
El segundo escenario, más preocupante tanto para el Presidente como para Chipre, es que el video, a pesar de sus inconsistencias, sea genuino y revele la implicación del Presidente –a través de sus colaboradores– en actos de corrupción, colusión y financiación ilegal a cambio de favores. El material, tal como se ha divulgado, genera la impresión de flujos de dinero ilícitos.
Si el video se confirma como auténtico e inalterado, las consecuencias podrían ser devastadoras, no solo para el Presidente y sus allegados, sino para todo el país, en un momento en que Chipre parecía dejar atrás los problemas de años anteriores y la gestión inestable del gobierno anterior.
Por el momento, ninguno de los dos escenarios puede ser confirmado o descartado. Por ello, se exige una investigación inmediata, exhaustiva e imparcial por parte de todas las autoridades competentes –estatales, independientes e incluso internacionales de probada credibilidad– para verificar la autenticidad del video y su contenido. Chipre no puede permitirse más sombras ni sospechas.
