La decisión sobre la cirugía para el tratamiento de cataratas no puede basarse únicamente en el grado de opacidad del cristalino. El núcleo del tratamiento de las cataratas es la cirugía, que consiste en la remoción del cristalino opaco y la implantación de un lente intraocular. Actualmente, la técnica de facoemulsificación es el método estándar utilizado.
La facoemulsificación es un procedimiento moderno para tratar las cataratas, que implica la remoción del cristalino turbio y la inserción de un lente intraocular (LIO). Este procedimiento es rápido, seguro y tiene un corto período de recuperación, lo que lo ha convertido en el estándar global para la cirugía de cataratas.
El objetivo de la facoemulsificación es eliminar el cristalino opaco (catarata) y restaurar la visión mediante la implantación de un lente intraocular. El procedimiento utiliza energía ultrasónica para fragmentar el cristalino en pequeños fragmentos que luego se aspiran. Es una cirugía mínimamente invasiva con un bajo riesgo de complicaciones y una recuperación rápida.
Los pacientes candidatos a esta cirugía incluyen aquellos diagnosticados con cataratas que experimentan una disminución de la visión, aquellos cuya visión deteriorada interfiere con las actividades diarias como conducir, leer o trabajar, y aquellos con enfermedades específicas como cataratas diabéticas, traumáticas o congénitas.
El proceso quirúrgico comienza con la aplicación de gotas anestésicas locales para minimizar el dolor. Luego, se desinfecta el área quirúrgica y se prepara el equipo necesario. Se realiza una pequeña incisión, generalmente de 2 a 3 mm, en la córnea o la conjuntiva, que a menudo no requiere suturas, lo que acelera la recuperación. A continuación, se utiliza un dispositivo ultrasónico para fragmentar y aspirar el cristalino. Finalmente, se inserta un lente intraocular plegable en el espacio donde se encontraba el cristalino turbio.
