En diversos sectores, se observa una tendencia a optimizar la asignación de recursos, incluso en etapas iniciales de desarrollo. De manera similar, algunas estructuras organizativas –análogas a las “clases” en un sistema– pueden obtener beneficios al reorientar sus capacidades fundamentales –representadas por las “habilidades de clase”– hacia áreas de especialización o “dedicación”, especialmente en las fases iniciales de su actividad.
Esta estrategia implica una reevaluación de las competencias básicas, priorizando aquellas que ofrecen un mayor retorno de la inversión y permitiendo una adaptación más ágil a las demandas del mercado. La sustitución de habilidades convencionales por enfoques especializados puede resultar en una mayor eficiencia y competitividad.
La flexibilidad en la asignación de recursos, incluso renunciando a capacidades predefinidas, se presenta como una opción viable para optimizar el rendimiento y la especialización en determinados contextos.
