Una creciente oposición se está gestando en la Unión Europea contra el sistema de fijación de precios del carbono. En una cumbre celebrada en Bruselas el miércoles 18 de marzo de 2026, diez estados miembros, liderados por Italia y Polonia, instaron a la Comisión Europea a intervenir en el sistema de precios del CO2, según informa De Telegraaf.
Los líderes de estos países temen que los altos costos asociados a las emisiones de CO2, exacerbados por el reciente aumento de los precios de la energía, pongan en peligro a sus industrias y amenacen puestos de trabajo. Su solicitud, dirigida directamente a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, busca ajustes en las políticas para mitigar el impacto de los costos energéticos, la competitividad y la producción industrial.
Esta acción revela una creciente tensión en la unidad interna de la UE en relación con las políticas climáticas. Mientras Bruselas defiende los incentivos de precios para reducir las emisiones, varios estados miembros expresan su preocupación por las consecuencias económicas a corto plazo. El debate se centra en cómo mantener los objetivos climáticos sin causar daños sociales o económicos inaceptables, y qué medidas temporales o estructurales podría considerar la Comisión para aliviar la carga financiera inmediata.
Según NRC, la discusión sobre el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) europeo se ha intensificado. Países como Italia, Austria y Polonia están presionando para debilitar, posponer o incluso eliminar el sistema, que encarece cada vez más las emisiones de CO2. Esta postura contrasta con las empresas que han realizado importantes inversiones en sostenibilidad, las cuales basaron sus planes de inversión en un precio del carbono en aumento.
Sin embargo, algunas empresas han manifestado su preocupación por los altos precios de la energía y la competencia desleal de Asia, abogando por una flexibilización del sistema. En respuesta, casi 150 empresas e inversores han instado a la Comisión Europea y a los estados miembros a mantener el ETS, argumentando que su debilitamiento sería un diagnóstico erróneo de los problemas existentes. Destacan que el ETS ha impulsado miles de millones en inversiones verdes y fortalece la posición competitiva de las empresas europeas.
De acuerdo con Het Financieele Dagblad, los últimos obstáculos son los más difíciles de superar en lo que respecta a la fijación de precios del CO2. De Tijd señala que este podría ser el peor momento para detener el sistema de comercio de emisiones, mientras que De Standaard informa que una nueva conmoción energética ha intensificado el debate sobre el comercio de emisiones.
